Venezolanos en RD sufren difícil “viacrucis” para enviar fallecidos a su país de origen

Verón. – En los últimos años, República Dominicana ha experimentado la llegada de masiva de ciudadanos venezolanos que arriban al país, no solo huyendo de la complicada situación económica, política y social de la nación suramericana, sino que vienen en busca de nuevas oportunidades y mejorar calidad de vida.

Cuando pisan suelo dominicano, traen consigo la ilusión de adquirir un buen trabajo, percibir un salario que les permita subsistir en el país y poder ayudar a sus familias, a través del envío de dinero y de alimentos y medicinas, que por los altos niveles de inflación que atraviesa Venezuela son difíciles de adquirir.

Antes de la exigencia de una visa de turista, que el pasado mes diciembre estableció el Gobierno nacional, la mayoría de los venezolanos, que según la propia embajada de Venezuela en el país superan los 30 mil en condición migratoria irregular, llegaron a República Dominicana en virtud de la cercanía geográfica con su nación; los vínculos históricos que ambas patrias han tenido a lo largo de la historia, el “bajo” costo en los pasajes aéreos y las oportunidades que ofrece el país, sobre todo, en materia turística.

El poco dinero con que muchos ingresan a suelo dominicano, y las dificultades para establecerse, borran de la mente de ellos algunas previsiones monetarias para gastos de emergencias que pudieran suscitarse como enfermedades, accidentes o muertes.

En los últimos meses, han sido varios los ciudadanos venezolanos que han formado parte de las estadísticas de fallecidos en las autopistas, así como de homicidios en la República Dominicana. Muchos han quedado gravemente heridos, siendo trasladados a los principales centros de salud pública, donde han logrado salvarse, pero otros los ha sorprendido la muerte y es aquí donde se complican las cosas.

Las organizaciones que agrupan a nacionales venezolanos en el país, calculan que los costos de traslados de un cadáver hasta Venezuela fácilmente alcanza los 7 mil dólares, sin contar con todos los trámites correspondientes que se deben gestionar, lo cual tarda inclusive varias semanas.

Al panorama difícil de la perdida física de un ciudadano venezolano, se suma el que muchos de ellos llegaron a República Dominicana sin familiares y no queda más opción que contar con la solidaridad de compatriotas y organizaciones nacionales que puedan coadyuvar a la repatriación del cuerpo. Adicionalmente, cuando estas lamentables situaciones suceden, los venezolanos se quejan de la casi imposible asistencia de la embajada venezolana ya que desde la misión diplomática les alegan la falta de disponibilidad económica para solventar estos gastos.

Casos

Nersi Colmenares.El caso más reciente, que sumó a las primeras cifras de feminicidios ocurridos en el país apenas llegó el 2020, es el de Nersi María Colmenares, de 40 años, quien fue asesinada de múltiples disparos por su pareja, el raso de la Policía Nacional Wascar Jesús Ferreras Cuello, el primero de enero de este año, en el sector Los Mameyes, en el municipio Santo Domingo Este.

Desde ese día, el cuerpo de la mujer está embalsamado en la funeraria Jerusalén, en Villa Mella, Santo Domingo Norte. Al ser contactado por este medio de comunicación, el hermano de la víctima, Humberto Colmenares, dijo que por tratarse de un agente con arma reglamentaria de la Policía, el cuerpo de seguridad la trasladó a esta funeraria “con la promesa de hacerse cargo de los gastos”.

El propio director general de la Policía Nacional, Ney Aldrin Bautista Almonte, afirmó recientemente que no cuentan con recursos para el envío del cadáver de la joven a su país, pero que sin embargo realizaron algunas colaboraciones.

Colmenares aseguró que nunca contaron con el apoyo de la embajada venezolana, y que durante más de 15 días, luego del asesinato de su hermana, han vivido un verdadero viacrucis.

“Hemos hecho de todo, como pedir ayuda al mismo Gobierno de aquí, a la gente, a nuestros compatriotas, también hemos vendido parte de nuestras pertenencias. Nosotros como familia no la queremos sepultar aquí en República Dominicana, ya que nuestros padres están en Venezuela”, sostuvo.

Expresó que de la embajada solo recibieron un documento que certifica la nacionalidad de la hoy occisa y que se hacía imposible la repatriación del cuerpo por falta de recursos para tales fines.

En este caso, quien finalmente dio buena parte del dinero requerido, fue el Ministerio de la Mujer. La ministra, Janet Camilo, informó que gestionaron ante la Presidencia de la República unos 3,500 dólares.

Richard Rosales.

En 2017, en La Otra Banda, fue asesinado el venezolano Richard Rosales, quien también estuvo durante más de 10 días en el Instituto Nacional de Ciencias Forenses (Inacif), ubicado en San Pedro de Macorís, esperando por fondos para ser repatriado a su país de origen.

Rosales tuvo que ser cremado, ya que este proceso sale mucho más económico que el traslado del cuerpo. Aun así, entre la cremación, más los permisos que se deben obtener en la aerolínea y el aeropuerto, los gastos superaron los 110 mil pesos. La funeraria que realizó procedimiento decidió aplicar un descuento de 50% del monto total, en virtud de la situación que enfrentaban familiares de la víctima desde Venezuela.

Por los altos costos, es casi imposible para un venezolano que cuente con suficientes recursos para hacer el traslado del cadáver de un compatriota, incluso en esta zona de Verón-Punta Cana, se han dado casos en los que no ha quedado más opción que ser enterrados en el único cementerio de la demarcación.

En 2018, Careling Chacón, de 27 años de edad, quien se desempeñaba como entrenadora en un gimnasio de la zona turística, falleció en un accidente de tránsito en el cruce de Coco Loco.

La comunidad venezolana realizó una jornada de recolección de dinero para costear los gastos fúnebres y la Junta Municipal donó la fosa en el cementerio de La Ceiba, donde se le dio cristiana sepultura.

Igualmente, en agosto de ese año, otra joven venezolana de nombre Katherine Alexandra Galantón López, de 27 años, murió en un hospital de Santo Domingo, tras un accidente automovilístico ocurrido en la autopista Las Américas. Galantón residía en Bávaro y tras diligencias de sus familiares, nunca pudo ser repatriada.

Facilidades

El presidente de la Asociación Churum Merú, que agrupa a venezolanos en Verón-Punta Cana, Miguel Pirela, explicó que en vista de todas estas lamentables situaciones que se han suscitado con compatriotas, la instancia que representa ha logrado acuerdos de descuentos con funerarias en Santo Domingo, que incluso realizan procesos de cremación, preservación de cuerpos y tramitaciones de traslado.

“La repatriación con ataúd puede fácilmente llegar a los 7 mil dólares, de acuerdo a las situaciones. Hay un inconveniente aun con toda la tramitación y es que existen algunas líneas aéreas que no hacen este tipo de traslados, entonces eso limita el uso de aerolíneas”, indicó.

Pirela señaló que muchos de los venezolanos han optado por la cremación, no solo por abaratar los costos, sino por la facilidad del traslado. Asimismo, manifestó que cuando a la asociación llega este tipo de casos, lo primero que hacen es apelar a la solidaridad de la comunidad venezolana y de los propios dominicanos, a los fines de recolectar dinero y poder solventar los gastos.

Precisó que la repatriación se torna mucho más difícil porque muchos de estos nacionales están solos en República Dominicana y que además se cuenta con muy poco apoyo de la embajada venezolana.

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