Ropa “de segunda”, negocio alternativo al desempleo en Higüey

HIGÜEY. En el municipio de Higüey, en los diversos sectores se observa una gran cantidad de negocios de venta de ropas “de segunda mano o ropa de pacas”. Todos estos negocios han servido como fuente de empleo para diversas familias, y los mismos evidencian, además, que esta clase de microempresas no tiene ningún tipo de regularización.

En la calle Hicayagüa hay de ocho a diez de estos establecimientos, prácticamente uno al lado del otro, así como también en la calle Arrebalo Cedeño, que es la principal del sector de La Malena, y en la calle Baldomero Rijo, en el sector Cambelen.

Según Tania Castillo, propietaria de la tienda de vestimenta de segunda mano que lleva su nombre, este tipo de negocios es rentable, pues lleva 12 años con la venta de ropas de segunda mano, pero que en el local donde está ahora tan solo lleva cuatro años.

Manifestó que ella primero vendía en su casa y en la calle, pues llevaba las mercancías a clientas ya fijas que tenía, en su ‘passola’, y era una forma de fomentar más el negocio, ya que muchas veces estas no tenían el tiempo de ir hasta su residencia.

Además, reveló que en su familia tienen tres negocios de ropas en distintos lugares de la provincia, y que el mismo tiene sus altas y bajas, pues se venden dependiendo mucho de las temporadas.

Aseveró que hay una diferencia entre ropa de paca y ropa de caja. “La ropa de caja tiene mayor calidad, esta es una ropa seleccionada, pues la señora a la que le compro ha visto la misma y te dice la cantidad de ropas que tiene la misma, y se pueden comprar con los ojos cerrados, mientras que el contenido de las pacas son al azar.

Eso uno no lo ve; eso se compra a la suerte, como te puede salir mala, te puede salir buena”, apuntó Castillo. Indicó que el precio de las cajas depende de la cantidad de prendas que tengan, estas pueden oscilar entre 25 y 28 mil pesos, sumado a esto el gasto del envío, que es aparte.

Explicó que el precio de la ropa se coloca dependiendo de la calidad de la misma, pues una vestimenta puede ser la mejor marca, pero si no está en condiciones no vale nada. Por ejemplo, una blusa, dependiendo de cómo esté, puede venderse desde 250 a 300 pesos, y los pantalones a 450 o 500.

De su lado, las propietarias de la tienda de K’ Detalles, Ester Mercedes y Carolina Gómez, manifestaron que este tipo de negocios deja dinero, pero que los beneficios dependen en gran medida de la temporada.

“Ahora la temporada está baja. No se está vendiendo mucho. No hay mucha fluidez de clientes, por lo que los ingresos han menguado”, afirman estas comerciantes. Comentaron que este tipo de negocios en sí no es que se vive de él, sino que es una manera de estar “en algo”, para no estar desempleada.

Explicaron que la temporada donde más se venden es en Semana Santa y en diciembre-enero, porque en este tipo de negocios depende en muchos casos de las festividades. Expusieron que el dinero invertido se saca dependiendo de la calidad de la ropa y es por eso por lo que venden ropas de caja, no de pacas, ya que no es lo mismo, pues las cajas son más costosas, pero la ropa es más nueva y de mejor calidad.

Economista Miguel Collado

En tanto, Jacqueline Sánchez, quien tiene cinco años con su negocio, dijo que este tipo de negocios no es lucrativo para nadie, pero son actividades que la hacen para sobrevivir porque no tienen otra fuente de empleo por otro lado, y con esto al menos se ganan el pan de cada día. “Esto no es un negocio rentable, porque se compra y se vende y deja poca cosa de ganancia, y con lo que deja uno se lleva un plato de comida a la boca dignamente sin tener que pedirle a nadie”, resalta Sánchez.

Negocio sin regulación

Durante el recorrido por las tiendas de negocios de pacas, sus propietarias manifestaron que de este tipo de microempresas hay muchas en diferentes lugares, tanto en patios, marquesinas, en las casas y algunas en locales, pero no están regularizadas, porque no es un tipo de negocio formal.

En este tenor, el sociólogo Wilson Castillo aseveró que no hay que ser especialista para entender que en la proliferación de ropas de paca tiene que ver, por un lado, el precio, es decir ropas de marcas, extranjeras a muy bajo precio y lo segundo, es que se ha reducido el pudor o la vergüenza de los dominicanos en el uso de ropas usadas.

“Si lo ve en general tiene mucho que ver con las exigencias de las personas de nuevo look y a muy bajo precio”, exteriorizó Castillo. Explicó que este tipo de negocio es de tipo informal, de bajo precio y está dirigido a una población de muy escasos recursos. Entiende que

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