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Rincón histórico: El viaje a la capital en la guagua La Marinita

Antonio Cedeño (Macho).

Rincón histórico: El viaje a la capital en la guagua La Marinita

Antonio Cedeño (Macho) / [email protected]

Es así como comenzará una nueva etapa en mi vida, tomamos una guagua de dos pisos que siguió la Avenida Braulio Álvarez doblando la Avenida José Trujillo Valdez, tomó la Avenida Mella rumbo a Santa Barbará o parada del Este, siguió la calle Arzobispo Meriño, entrando a la calle El Conde, siguiendo la Palo Hincado, dándole la vuelta al parque Independencia, hasta entrar en la Avenida Independencia, sembrada de flamboyanes que se enlazaban, abrazaban y besaban, y cuyas fragancias envolvían la noche y se expandía entre los sillones y los pasajeros. Bajo ese carril sembrados a ambos lados en una noche de luz tenue servida por la Compañía Eléctrica de Santo Domingo, llegamos a la parada de la guagua que estaba en el final junto al Matadero Cami, ocupamos otra guagua de dos pisos que estaba próximo a salir, el chofer gritaba, Bolívar, tomamos el segundo piso hacia el regreso, y en otros viajes, me enseñaría a desmontarme en la Avenida Bolívar, y nos cruzamos por la Avenida Independencia donde había una estación de policía que tenía un raso y un cabo de servicio, hasta llegar al malecón hacia Güibia, donde un hombre moreno de pelo blanco, unos seis pies vestido de negro bailaba merengue con una pandereta en la mano. Al aire libre. En una esfera de concreto. El terreno era de arena con muchas sillas de madera plegadizas, que abiertas era, una silla con un respaldo y cuatro patas. Es importante señalar que el malecón se extendía desde la calle Máximo Gómez hasta más allá de Güibia, que no existía la Feria de la Paz ni esos monumentos posteriores.

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