RINCÓN HISTÓRICO / El viaje a la capital en la guagua La Marinita

Antonio Cedeño (Macho).

Antonio Cedeño

Seguimos la calle de la acera, hasta la esquina de Compraventa El timbre del padre del locutor Ramón Rivera Batista, a la acera de una tienda de fantasía, que tenía un letrero de cartón que decía se hace TRU-TRU, al lado del solar donde estaba la escuela República de Cuba, en la calle Concepción Bona, que tenía un solar que cubría la calle Bartolomé Colon, y Juan Erazo, y Arzobispo Valera donde había una alcantarilla de una boca de cinco pies, y en dicho solar había un almacén de carbón, que cubría la calle Bartolomé Colón y Juan Erazo, y una zanja de igual tamaño por el camino interior vimos la boca de la alcantarilla, frente al hospedaje de Villa Consuelo.

Las calles en que nos llevó a nuestro destino Juan Erazo, esquina Arzobispo Valera la farmacia Cedeño. La tía María me dijo que me iba a llevar a comprarme unos pantalones y unos zapatos, para lo que fuimos Al Mayoreo, en la Avenida Mella.

Allí, me compró una bota tenis, paseo y un pantalón de una tela de la época que yo escogí, y unos zapatos de piel marrones para Arévalo. Cuando llegué a la farmacia, con el paquete, Arévalo se puso los tenis paseo, y salió caminando para La Nación.

Al siguiente día, me invitó a la mueblería La Regia y Mella, donde adquirió un juego de muebles de tres piezas un sofá y dos sillones. Supe después que trabajaba en la fracasada ebanistería de papá.

Al otro día me puse mis pantalones y mis botas tenis paseo y me dirigí al Correo, a poner una carta a la abuela, pues no conocía el sistema de buzón. Cuando llegué al lugar la profesora Argentina, de cuarto curso, se sorprendió al verme no creo que me conocía, pero se sorprendió.

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