RINCÓN HISTÓRICO / El nombramiento de Trujillo como embajador

Artice
Antonio Cedeño (Macho).

Antonio Cedeño (Macho) / [email protected]

No objeté la oposición, aunque ganas no me faltaban de ir averiguar con Arévalo Cedeño los detalles de la invasión, pues ya en la invasión de Luperón en 1949, él me explicaba detalles desconocidos por mí, pero eran tres mujeres las opositoras al viaje y es imposible romper las voluntades de las damas amigas, y la mujer, esposa y madre a la vez con un año de casado.
Esa fue una noche inquietante que mi mujer me llegó a decir: ¿eres tú el que está en el monte peleando?”, pero imagínese lector, que lo que teníamos para alumbrarnos era una lámpara de gas con tubo, y leer con su luz era mortificante, porque para evitar el escozor producido por las punzadas de los mosquitos, teníamos que introducirnos debajo de un mosquitero, que colocábamos en las partes superiores de sus extremidades de madera y guano en cuatro sillas, que parecía un globo, la lámpara en el centro y quien esto escribe sentado en el suelo como si quisiera probar la dureza del cemento que con su frialdad, me servía de asiento.
Así tomé unas selecciones (revista norteamericana en español), pues era editada en varios idiomas, cuyo nacimiento se produjo al inicio de la década del 40 y su extinción en la década del 2010.
Recibí un ejemplar de parte de mi hija Yossaira, en 2011. Vi publicado en 1975 un articulo de Ramón A. Castillo, que vino en 1961, un 5 de julio, con Ángel Miolan y Nicolás Silfa, formando la avanzada perredeísta, que era todo lo contrario a la verdad donde comunizaba la revolución, y no condenaba la invasión yanqui, envuelta en la FIP, Fuerza Interamericana de Paz.

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