Luis de la Cruz

REFLEXIONES / El placer de reencontrarnos con lo vivido

Luis de la Cruz
Luis de la Cruz

LUIS DE LA CRUZ NOBOA / [email protected]

A raíz del incremento del uso de las redes sociales, exponencialmente se han aumentado los reencuentros cibernéticos de personas que tenían largo tiempo sin verse ni saber de ellos. Bien sea antiguos compañeros de estudios o de trabajo, bien sea viejos amores, bien sea amigos del barrio o el pueblo, la comunicación virtual se ha encargado de tender -nuevamentetodo esos puentes que nos separaban.

Salvados los obstáculos dificultosos para reiniciar los diálogos, se forman grupos de Whatsapp, en preparación previa de la realización del evento presencial unificatorio grupal.

En el ínterin, damos paso a la observación virtual de los cambios físicos producidos por la vida. Nos enteramos de los nuevos estatutos sociales de nuestros amigos, sabemos quiénes del grupo han triunfado social y económicamente y quienes no tanto. Nos enteramos de los estatus civil: matrimonios, divorcios, solterías y viudez nos llenan el panorama.

La emoción se apropia de esos primeros tiempos de re-comunicación, y aumenta cada vez más en la medida que se integra alguien nuevo al chat, las redes sociales vibran por la novedad. Todo este manojo de movimiento emocional se desborda con el Evento de Reencuentro.

Fotos, lágrimas, sonrisas, cuentos e historias matizan ese evento alegrando nuestros corazones. Las frases “cuánto tiempo sin verte”, “estás igualito”, “cuéntame de tu vida”, por solo citar algunas, ocupan el espacio conversatorio haciéndolo un entorno cuasi confesional, donde expresamos lo que por vergüenza o recato no decimos en la conversación cibernética.

Concluida la actividad fraternal, el chat es el protagonista que mantiene el vinculo comunicacional en el reencontrado grupo. Ahora bien, como » hasta la belleza cansa» dice una canción, ante tanta comunicación, el chat deviene a convertirse en el foro donde se sacan a relucir los lados oscuros que el tiempo no ha podido ocultar de nuestras personalidades.

Cabe resaltar que el paso del tiempo en nuestra vida nos marca y en ocasiones no muy bien. De ahí que en ese foro cibernético fluyen los cariños y los odios; los halagos y los boches; las bendiciones y las maldiciones; los conciliadores y los controladores; haciendo del mismo una suerte de torre de Babel, donde la propensión al entendimiento depende de las dotes de diplomacia y de la capacidad de maniobra de quienes desean la larga vida del foro.

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