Temporada ciclónica 2016.

RD entre crisis económica por COVID-19 y la temporada ciclónica

Verón. – El pasado lunes 01 de junio inició la temporada ciclónica que promete ser una de las más activas de los últimos años y encuentra al país atravesando por una crisis sanitaria producto de la pandemia del coronavirus.

Se espera que en esta temporada ciclónica se formen de 13 a 19 tormentas, de las cuales de 6 a 10 se convertirían en huracanes y tendrán vientos de al menos 120 kilómetros por hora.

Esta temporada ciclónica llega en un momento en que los gastos se han elevado a máxima expresión para contrarrestar los efectos del covid-19 y el país ha debido incurrir en préstamos a nivel internacional para hacer frente a la pandemia.

En la República Dominicana, según la Ley Orgánica de Presupuesto No. 423-06, en su artículo 33, se asigna un 1% de los ingresos corrientes estimados del Gobierno Central, para cubrir imprevistos generados por calamidades públicas.

En el caso del presupuesto de este año, los ingresos corrientes son de 738 mil 501 millones 386 mil 179 pesos por lo que 1 por ciento serían unos 7 mil 385 mil 013 mil 861 pesos. Esos fondos, según la Ley de Presupuesto se delimitan su uso al presidente de la República, en conformidad con las medidas que adopte la Comisión Nacional de Emergencias (CNE) de acuerdo a lo dispuesto en la Ley No. 147 02.

La República Dominicana suscribió en 2019 dos acuerdos de préstamos de contingencia para dar respuesta inmediata ante la ocurrencia de desastres naturales en el país. El primeo de ellos fue con el Banco Mundial (BM), enfocado en Políticas de Desarrollo sobre Gestión del Riesgo de Desastres. El mismo corresponde a una línea de crédito de contingencia en el Caribe para garantizar acceso a financiamiento inmediato por US$150.0 millones, luego de un desastre.

El segundo acuerdo fue con el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), con el cual dicha institución otorga un financiamiento contingente para emergencias por desastres naturales para ayudar al país a amortiguar el impacto que los desastres naturales severos o catastróficos podrían llegar a tener sobre las finanzas públicas. En el primer trimestre del año 2019, se aprobó la modificación de los términos y condiciones de este contrato con el cual fue aumentado el préstamo a un monto máximo de hasta US$300.0 millones, un incremento de US$ 100.0 millones con respecto al contrato anterior; así como la flexibilización de los eventos definidos como desastres.

Cabe resaltar que a principios de abril el Banco Mundial otorgó US$150 millones para respaldar los esfuerzos del país en la implementación de medidas de emergencia para contener la propagación del COVID-19 (coronavirus) y gestionar el impacto de la pandemia.

Lo que dice Jean Suriel

Según el analista meteorológico, Jean Suriel, la temporada ciclónica 2020 será superior a las registradas en los últimos años por el calentamiento del océano Atlántico y a la aparición del fenómeno de La Niña en el Pacífico.

Suriel señala que estos factores inciden en la región para crear mejores condiciones para la formación de tormentas y huracanes debido a que los ciclones adquieren más energía desde el mar cálido.

El analista meteorológico indica que para la región del Caribe, los meses más activos son agosto, septiembre y octubre, momento en el que históricamente han impactado los fenómenos atmosféricos en las islas.

“Para República Dominicana, la amenaza se tornará mayor desde la segunda semana de agosto hasta finales de octubre. De acuerdo a los pronósticos se espera que por los menos tres tormentas y un huracán intenso se acerquen a la región caribeña”, destaca.

Sectores más afectados

Ante el paso de un huracán uno de los sectores más afectados es el de la agricultura. Recientemente se destinaron unos 3 mil millones de pesos para los pequeños y medianos agricultores con necesidades de crédito para la producción de alimentos, específicamente al Programa Nacional de Siembra de Cultivos de Ciclo Corto.

Ante el paso de un fenómeno atmosférico también crece el número de enfermedades producto de las lluvias. Los casos de dengue, malaria, zika y chikungunya aumentan significativamente.

En el país, pese al transcurrir de los años, hay lugares considerados como vulnerables que aún continúan siéndolo, y al haber experimentado la pandemia del coronavirus su situación ha empeorado.

En la zona de Verón-Punta Cana las localidades de Cabeza de Toro, Macao, Monte Verde y El Cajuil permanecen en la lista de los lugares vulnerables, pues se inundan con las constantes lluvias, las edificaciones en esos lugares no son seguras y vive una población de escasos recursos, historia que se repite a los largo del país.

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