Donald Trump y Vladimir Putín

Potencias del mundo también se enfrentan por mantener supremacía en Latinoamérica

Artice

 

Verón-Punta Cana. En los últimos días se han visto reacciones de países como Estados Unidos, China, Rusia, Francia y Alemania, fijando posiciones ante diversas decisiones internas tomadas por países de América Latina y el Caribe.

El caso más reciente es la tan cuestionada acción social, económica y política de Venezuela, un país que se ha convertido en foco de atención del mundo entero, y en la que naciones del planeta fijan posiciones y hasta imponen sanciones al Gobierno de ese país.

El Presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, ha hecho llamados cada vez más explícitos en torno a la forma en que el actual presidente venezolano, Nicolás Maduro, lleva las riendas de esa nación suramericana. Esto con el fin de que se “restablezca la democracia en ese país”.

Sobre lo que ocurre en Venezuela, las opiniones de las grandes potencias están divididas. China y Rusia piden respeto para la soberanía de Venezuela, mientras Estaos Unidos e Inglaterra exigen mayor libertad para los venezolanos.

Es preciso recordar que los oficiales militares venezolanos han asistido a escuelas militares rusas y chinas durante los últimos años, y Venezuela es el mayor comprador de equipos militares de esos dos países.

China y Rusia fueron las primeras naciones en expresar un contundente respaldo al proceso electoral venezolano, desarrollado el pasado domingo, en el que Maduro obtuvo la victoria con más de 6 millones de votos. Estados Unidos, por su parte, no reconoce los resultados y evalúa la aplicación de más sanciones, mientras que 14 países del Grupo de Lima analizan el retiro de embajadores y hasta ruptura diplomática con la nación suramericana, una decisión a lo que muchos dicen es influenciada por Norteamérica.

Los llamados no tan velados del Gobierno de Estados Unidos a favor de un golpe en Venezuela podrían ser un factor adicional que impulse a Rusia o China a intervenir. En medio de esta vorágine descendiente, estas dos naciones, que tienen importantes inversiones petroleras allí, pudieran también incidir en un cambio de rumbo del manejo de Estado de Venezuela para proteger sus intereses.

Hace algunas semanas, Estados Unidos también cuestionó el establecimiento de relaciones diplomáticas entre República Dominicana y China, catalogando tal acción como una mala contribución a la estabilidad regional.

El establecimiento de relaciones diplomáticas entre China y República Dominicana refuerza la posición del país asiático en Latinoamérica y el Caribe, y debilita el principal bastión exterior de Taiwán, que cuenta ahora con 19 aliados internacionales.

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