Réplica del Tren del Central Romana que hace honor al desarrollo de la industria azucarera.

Parques y monumentos históricos de La Romana, tributos palpables al abandono

La Romana. – La historia de los pueblos dentro de sus fronteras se plasman a través de monumentos, parques, paseos, o simplemente se les reconocen ante sus visitantes como lugares emblemáticos.

A través de estos, los visitantes pueden conocer su historia y la de sus primeros lugareños, que trabajaron para que surgiera una comunidad y se siga desarrollando con el paso del tiempo, para así ser recordados por las próximas generaciones.

En esta provincia de La Romana, los monumentos hacen tributo al abandono, lo que se ha convertido en un común denominador, si se calculara el estado en que se encuentran, ya que el descuido es muy inminente, sin que se muestre una intención de darle mantenimiento y cuidar estas obras que forman parte esencial de la identidad de la ciudad.

Monumento Padre Abreu.

En la entrada oeste de La Romana, el monumento al Padre Abreu se encuentra en total abandono, donde la arrabalizacion y el descuido han reducido el esplendor de esta esfinge dedicada al ex párroco de la Iglesia Santa Rosa de Lima.

Este monumento no tiene el más mínimo sentido de exaltar la labor de este sacerdote, que fue un personaje icónico para todo el pueblo de La Romana. Vagabundos lo han hecho su casa y maltratan todo a su paso.

El tren que simboliza el desarrollo de la industria azucarera en la Flor del Este luce irreconocible, cargando en su vagón todo tipo de desperdicios y en sus metales que corren este rincón significativo.

Cerca del monumento Padre Abreu se encuentra la Plaza de la Medalla, la cual ha perdido su brillo que tenía al momento de su apertura en el año 2011. Fue creada con el propósito de destacar la proeza de Pedro Julio Nolasco, quien obtuvo la primera medalla olímpica de la República Dominicana en 1984.

Este boxeador, de origen romanense, logró la gloria más grande del deporte dominicano, alcanzando la medalla de bronce en estos juegos, y marcó un hito en el deporte de este país. Hoy el monumento construido en su ciudad natal luce irreconocible, donde se han llevado parte de las letras que alguna vez combinó la frase “La Romana Ciudad Olímpica”.

Las astas están completamente vacías, y las banderas que la adornaban están convertidas en pedazos de trapos. El lugar tiene un fuerte hedor a orina, como si se tratara de un baño público, y la maleza se ha apoderado del jardín de esta zona.

El Parque Duarte del municipio de La Romana no está exento al descuido, y aunque se hayan realizado varias reparaciones y acondicionamientos, sigue en franco deterioro.
Es el sitio preferido por los pedigüeños y vagabundos para buscar limosna, vender alguno que otros objetos y aprovecharse de la bondad de los turistas, cuando estos arriban al país a través de cruceros.

La jardinería del parque central es una de sus principales problemas. No posee baños públicos, y los que había debajo de la plazoleta de este centro de esparcimiento está cerrado bajo llave desde hace varios años, porque desaprensivos hurtaban cosas de allí.

Parque Central de La Romana y estatuas del paseo de los inmortales del Salón de la Fama del Béisbol Latino.

El Paseo de los Inmortales, ubicado en el centro de este parque, constata la realidad del descuido de este tipo de obras. Las estatuas que representa a quienes han sido inducidos al Salón de la Fama del Beisbol Latino, están irreconocibles y le han cercenado miembros de sus cuerpos, tomando apariencia de mutantes.

Dichas estatuas han sido dejadas a su suerte, no tienen tarja para reconocer cada uno de los beisbolistas destacados y las inclemencias del tiempo han hecho que estas pierdan su brillo natural.

Millones de pesos descuidados

Otros lugares que se necesitan intervenir de manera urgente son el boulevard de La Romana y el obelisco de esta ciudad. Obras que costaron millones de pesos pero que no se han podido destinar igual cantidad de recursos para su mantenimiento y seguridad.

El obelisco recibe a los visitantes que llegan a La Romana, y el mismo luce deslucido. Sus esculturas en hierros, simbolizando los toros de la industria azucarera, que ha sido sostén económico de la provincia, están completamente oxidadas.

Mientras que el boulevard de La Romana, obra que se concibió para que la niñez y la juventud de la parte alta de la ciudad (Villa Verde, San Carlos, Preconca y Las Piedras) tuvieran un lugar de esparcimiento, se ha convertido en todo menos en los fines para los que fue ideado.

Los negocios de comida y bebidas alcohólicas son los que han mantenido con vida esta obra municipal, que tuvo un costo de 56 millones de pesos dominicanos. La falta de mantenimiento de esta obra es lo que ha llevado a su deterioro.

Boulevard de La Romana.

Los vendedores, quienes pagan mensualmente la suma de 2,500 pesos para el mantenimiento (aparte del alquiler) dicen que no ven los esfuerzos para mantener esta zona bien cuidada. Este obelisco, el cual está dedicado a la memoria de otro párroco que trascendió por sus obras de caridad en La Romana, Sebastián Cavalotto, luce cuidada por los esfuerzos de los residentes por el sector.

Otros lugares emblemáticos, como el Parque Codia, Parque de las Enfermeras, Parque del Sector de Villa Pereyra y el parque en el sector de San Carlos, sufren la misma problemática.

La excusa: falta de recursos

La Alcaldía de La Romana dijo que no ha podido solucionar el mantenimiento a los parques y plazas de la ciudad, debido a la poca cantidad de recursos que tiene disponible la gestión municipal.

“Nosotros para cuidar de esos lugares necesitamos recursos, pero en ese sentido estamos con las manos atadas. Hay que pagar deudas de la administración pasada, y también equipos de limpieza para que mantengan los parques de La Romana limpios. Se debe contratar personal de Policía Municipal, pero sin recursos es casi imposible”, indicó al alcalde José Reyes.

Anunció que se realizará un operativo menor para recuperar la jardinería de los parques de La Romana y monumentos, antes que finalice la actual gestión municipal, el próximo año 2020.

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