Palabras de aliento: Se diligente

Palabras de aliento: Se diligente

Wanda Rijo / [email protected]

Los perezosos empobrecen pronto; los que trabajan mucho enriquecen pronto. Proverbios 10:4

Todo lo opuesto a ser diligente es ser perezoso, haragán, negligente y pasivo, cosa que Dios aborrece, porque El deposita su poder, su ADN, su gracia, su favor, sus dones, su capacidad y recursos en tu vida para obtener los resultados, cumplir el propósito y llegar a tu destino y por negligente, vago y perezoso no logras conquistar las promesas para tu vida, tu familia, negocio, ministerio, llamado etc.

Ser diligente es: poner interés, esmero, rapidez, excelencia, eficacia en la realización de un trabajo, tarea, asignación o encargo.
Oh! cuantos trabajos, resultados y propósitos hoy no se alcanzan por no ser diligente. El Señor nos dice que el diligente siempre estará delante de los reyes y los de nobleza, más el perezoso, vago y negligente empobrece pronto.

Siempre la prosperidad, la abundancia, riqueza, bienestar, salud, buena relación estará ligado al ser diligente, ya que al ser diligente en todos nuestros asuntos es inevitable que todas esas bendiciones nos sigan, por eso siempre tenemos que ser diligentes y no perezosos en lo que requiera ser diligente y poder alcanzar todo nuestros planes, proyectos, metas y asignaciones de forma eficaz y excelente.

Cuando eres una persona de espíritu diligente siempre tendrás una mentalidad de avance, progreso, desarrollo, visionaria y de conquista que te impulsara y te llevará a elevar cada vez mas tus estándares y niveles de excelencia lo cual te hará desarrollar una capacidad de progreso e influencia convirtiéndote en líder para muchos que decidieron ser perezosos, vagos y haraganes.

Sin lugar a dudas que si te propones ser un líder tendrías que desarrollar la capacidad de ese espíritu de diligencia, lo cual te llevará a ser disciplinado, organizado, te hará ser responsable, equilibrado, habilidoso y audaz.

Cada vez más, son más las empresas, instituciones, parejas, ministerios, organizaciones que requieren de personas que sean diligentes y eficaz, de forma tal que puedan cumplir con la planificación y metas de las mismas, de una manera satisfactoria.

Y nuestro mayor ejemplo de ser diligente, es Jesús, el cual durante su ministerio de tres años aquí en la tierra fue diligente en toda tarea y asignación que El padre le encargó por eso al llegar el momento de partir pudo decir: todo ha sido hecho tal como me mandaste, en tus manos encomiendo mi espíritu, consumado es.

Se diligente, emprende, cambia y toda prosperidad llegara a ti.

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