Miles de vidas cuelgan de un hilo por el alto grado de contaminación del río Seibo

El Seibo. – Hace muy poco, el país fue noticia internacionalmente por las impactantes imágenes que mostraban toneladas de basuras en ríos y costas. El río Seibo es un claro ejemplo de la irresponsabilidad de las autoridades al no ponerle freno a la contaminación de uno de los ríos de mayor importancia de esta provincia,

De este río sale el agua que consume la población seibana, siendo los niños y los menos pudientes, junto a los sectores aledaños al rio, los más afectados. Han sido varias las jornadas de limpieza realizadas a este afluente, y sin embargo la problemática persiste, enfrentando se así un enorme reto.

El río actualmente está repleto de basura, desechos plásticos, botellas de cristal, trozos de palos, heces fecales, entre otros contaminantes. Su caudal apenas tiene fuerzas para correr, y cada vez que llueve pasa por la misma situación de emergencia, pues esas crecidas traen como consecuencia el arrastre de basura, produciéndose un estancamiento del agua, arriesgando la salubridad de los seibanos.

Importancia

Los barrios más importantes y populosos de la ciudad están en las cercanías del río, razón por la que se viertan desechos sólidos y aguas residuales al mismo. El badén, además, permite el acceso a varias comunidades, como Arroyo Grande y Las Cuchilas, que por demás, se encuentra en deplorable condiciones.

Este río tiene una latitud de 18.7666667 y una longitud de -69.0333333, y bordea entre los sectores de Capotillo, Ginandiana y La Manicera. Para el ambientalista Julio Santana, la situación es producto de los malos manejos en las cometidas de agua, el uso de la basura y la falta de interés de las autoridades competentes.

Critica el rol de las autoridades y las califica de inexistentes, según él por el desempeño que han tenido todos estos años como “si no existieran”, puesto que no actúan ni prevén el impacto ambiental ni sanitario de esta situación. “No ejecutan ninguna obra en pro de que logre un verdadero saneamiento ambiental, no se manifiestan, no existen. Negligentemente, han permitido que esta situación se salga de control. El agua, aunque la traten, vuelve y se contamina”, dice Santana.

Sin embargo, cree que la población tiene un compromiso permanente, y que siempre han estado a disposición cuando se realizan jornadas de limpieza, pero que las autoridades no actúan como se debieran, con un accionar constante, como lo requiere esta problemática.

Responsabiliza, además, a la Dirección Provincial de Medio Ambiente, el Instituto Nacional de Aguas Potables y Alcantarillados (Inapa) y la Provincial de Salud Pública, por carecer de políticas y programas de orden público que proporcionen una salida al problema.

Santana expuso que lo ideal sería formar núcleos por barrios, para orientar en cuanto a prevención y concienciación se refiere, y programarles proyectos de uso y recolección de desechos, con la inclusión de centros educativos, donde se hable de prevención y riesgos de la contaminación, formando equipos con docentes y estudiantes.

Serias consecuencias

Los moradores de las comunidades colindantes al río afirman que padecen problemas de salud, debido a la contaminación, y que en las crecidas la basura llega hasta sus patios, formándose cúmulos que se tornan en guaridas de insectos y plagas.

Todo esto, además de que las ropas, trastes e inmuebles que lavan en el afluente quedan manchados o con malos olores. Por estos motivos, solicitaron a las autoridades buscarle una solución viable y rápida.

Carmen Calderón, quien reside en el área de Capotillo, dijo que la situación empeora cada vez más, y que cuando el río crece, entonces bajan grandes cantidades de basura, por lo que pidió a las autoridades soluciones hábiles. “No tenemos autoridad; necesitamos que llegue una persona que vele por nosotros y se conduela.

Vienen y retiran la basura del puente, y creen que con eso es suficiente. Eso nos está matando. El gobierno debe arreglar esto”, apunta la ciudadana.

El grado de contaminación es evidente, no hay un registro sanitario y las casas descargan sus materias fecales sin ningún control. Para el encargado de la Provincial de Salud, Miguel Ángel Peralta, la contaminación del río Seibo es multifactorial, siendo el principal de ellos las 14 cañadas que desembocan en el mismo, y sus aguas no son aptas para ningún uso sin procesar.

Sostiene que la falta de una planta de tratamiento es la desencadenante de que esto suceda, y que la gente barre la basura hacia las cañadas. Así también, la ubicación del matadero en las cercanías del río.

Peralta sostuvo que debido a la presencia de heces fecales, podría producirse una epidemia de cólera, y que el riesgo mayor ocurre cuando las personas no cloran ni hierven el agua.

El galeno explica que sólo el hecho de tomar un baño con alguna laceración en la piel podría generar bacterias y enfermedades, como leptospirosis, dermalitis, piodermitis, forliculosis, y la ingestión del agua causa enfermedades gastrointestinales, amebiasis e incluso hepatitis.

“Hay una variedad de padecimientos que se pueden contraer, desde la piel y el aparato digestivo hasta la vista. Se puede adquirir una conjuntivitis bacteriana o, de hecho, alguna infección en los oídos, a consecuencia de la contaminación del río, que tiene una contaminación máxima”, advierte el funcionario.

Añade que las personas que no hierven el agua, porque gasta mucho gas, ni la cloran, corren el riesgo de contraer distintas enfermedades, que pueden llegar a ser mortales. “En Semana Santa cerramos el río. Esa agua no es apta para nada”, advierte Peralta.

El especialista alega que la Alcaldía de El Seibo y la Dirección Provincial de Medio Ambiente deben educar a la gente, visitar y orientar a los munícipes, y que se sancione y multe a los contaminantes en protección de la salud de los ríos y de la población.

“Tendríamos que aunar esfuerzos todas las autoridades gubernamentales para restringir la tira de basura en las cañadas, corregir las tuberías que están rotas, trabajar el tema ciudadano, que el Estado construya tres o cuatro plantas de tratamiento, y que se le oriente a la gente”, apunta Peralta.

Señala que una posible solución es construir un sistema cloacal, que es vital, ya que las aguas residuales van directamente a las cañadas que convergen en el río. “Deben aplicarse las leyes, también”, sugiere.

Alcaldía: es poco lo que se puede hacer

El alcalde de la provincia de El Seibo, Reinaldo Valera, califica de complejo el sistema de contaminación que permea el afluente y que no es un inconveniente exclusivo de la provincia. Manifiesta que la falta de un sistema cloacal y una planta de tratamiento es lo primordial, y que es necesaria la intervención del gobierno.

Alega que como no conlleva una obra que se perciba mucho, puede influir en que no haya una voluntad política.

Añade que desde el Ayuntamiento es poco lo que se puede hacer, y que aunque se han hecho cañadas, eso no es funcional, porque como quiera van directas al río.

Respecto a la recogida de basura, alega que no existen focos de contaminación, mientras llama a la población que se empodere y exija que se incluya en el presupuesto una planta de tratamiento.

Asimismo, dice que se han hecho operativos en conjunto con Medio Ambiente, a pesar de no ser suficiente. “Hay barrios que no tienen sistema cloacal y eso empeora las cosas y las casas vierten en las cañadas. Aunque exista este sistema va al río, la palabra es entonces, planta de tratamiento”, afirma Valera. No fue posible tener una reacción sobre este problema de la Dirección Provincial de Medio Ambiente.

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