Medi-cosas: Tenemos de todo en exceso 2/2

Federico Leazard

Medi-cosas: Tenemos de todo en exceso 2/2

Federico Leazard | [email protected]

Acto II: Se trata de un ingeniero el cual desarrollaba un buen ejercicio en su profesión, que le proporcionaba una exuberante entrada económica, conduciéndole a contraer múltiples deudas económicas con varios bancos comerciales, presentándosele una situación, en que no podía solventarlas, solicitándole consejos a un amigo (asesoría), indicándole, ve a un banco solicita unificación de tus deudas, rompe y cancela las tarjetas de crédito, trázate metas económicas, así lo hizo y su vida cambió.

Acto III: Juana recibió la visita de una amiga, luego de saludos le dijo, no tengo ropas, zapatos, carteras, etc. Diciéndole la visitante vamos a tu ropero, sacando todo lo que había en el interior de este, separaron todo lo que no usaban, transcurrió más de una hora realizar esa labor, llenando más de tres sacos y quedándole, vestimenta para un año, le insinuó estas la llevaremos a un barrio de personas pobres, y se la regalaremos.

Acto IV: Manuel era mecánico con buen sueldo, pero siempre vivía pensando negativamente, por lo que vivía irritado, solitario, yendo a parar a un estado de alteración psicológica, expulsando basura en la ciudad, en una ocasión se le acercó un amigo en tono de solidaridad recomendándole todas las salidas de los actos anteriores lo puso en práctica, y en poco tiempo su vida se tornó color de rosas

Acto V: Había una psiquiatra, que tenía la costumbre cuando compraba algo, el menudo que le restaba al llegar a su casa lo depositaba en una alcancía, en una ocasión al transcurrir más de un año, se encontraba observando un programa de televisión, el que fue interrumpido para dar una noticia, solicitando una ayuda para una niña que había que realizarle una cirugía, y faltaban 15,000.pesos. De lo contrario la niña podía morir, rápidamente rompió su alcancía tardó una hora en contar lo que contenía, encontrando 17,200 pesos, comunicándose al teléfono puesto en la pantalla donándolo y la niña se salvó.

Acto VI: Tenemos tanto que nos olvidamos de Dios, pero él nunca de nosotros y cada vez que lo clamamos él nos bendice, y nos protege.

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