Medi-cosas: Consecuencias de promesas no cumplidas en la conducta de los niños

Federico Lezard

Medi-cosas: Consecuencias de promesas no cumplidas en la conducta de los niños

Federico Lezard / [email protected]

Dentro de los diferentes aspectos de la dinámica en la socialización del ser humano, se encuentra la premiación de una manera material con regalos o de forma sublime directa, con: gestos, abrazos, besos. Palabras agradables, etc. Cuando un niño o un adulto realiza una acción loable, lo que se considera una manera de estímulo para que continúe actuando en esa directriz, y aumente la puesta en práctica de esas acciones para obtener un ser humano con buena base en valores morales y como consecuencia ser un ente productivo a la sociedad.

En virtud de lo antes expuesto debemos tener mucho cuidado con este accionar, en vista de que el ser humano tiene capacidad de percibir desde el vientre de su madre cualquier actitud que valla dirigida a él; sea esta positiva o negativa y de acuerdo en el sentido de la dirección en que valla proyectada, el feto dará respuesta ya sea con múltiples movimientos o con una tranquilidad total.

Es por ello que debemos tener mucho cuidado cuando actuamos o hablamos con nuestra esposa, cuando se encuentra en estado de embarazo, en virtud de que dependiendo la actitud tomada puede ocasionar trastornos en la conducta del niño al nacer.

Otro aspecto relacionado con este hecho es el de prometerle y no cumplirle, produciéndole una situación de limbo en su forma de actuar, visto pues que al ofrecerle y no cumplirle piensa que lo que hizo no tiene ningún valor o importancia, lo induce a no tener credibilidad en las acciones de los adultos, falta de respeto a las personas mayores, conducirse fuera del patrón establecido como norma de vida; con esto estaríamos contribuyendo a la formación de un futuro delincuente con sus respectivas acciones anti-sociales.

Es más beneficioso hablarles la verdad a nuestros hijos cuando el desee un presente y no tengamos los recursos para otorgárselo, explicarle que lo merece pero que no tenemos la posibilidad de otorgárselo, en su defecto dele un buen abraso, exprésele palabras de alago y cariño. Siempre que prometa, mida su grado de capacidad para no crearle un vacío afectivo en ese nuevo ser. Los niños tienen deberes, así como también derechos, son nuestra proyección futura y dependiendo de cómo los eduquemos eso lo enviaremos a la sociedad mañana.

¡Por una sociedad más saludable, cuando le prometamos a un niño cumplámosle!

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