Medi-cosas: Condenar es más fácil que perdonar

Federico Leazard

Medi-cosas: Condenar es más fácil que perdonar

Federico Leazard | [email protected]

La imposición de nuevos modelos económicos a pueblos subdesarrollados, de manera compulsiva, para poder mantener relaciones económicas, culturales, etc., con países desarrollados han conducido a las naciones más pobres a embarcarse en rutas inviolables con acuerdos leoninos en los que solo se les aprieta más la soga al cuello a los hermanos tercermundistas.

Comenzando por una sublimación en la implementación de tecnología muy avanzada para el desarrollo de todos, pero nuestros pueblos no están en capacidad de adquirir por motus económicos propios, recurriendo a compromisos con instituciones crediticias cuyas condiciones son incumplibles para el adquiriente, traduciéndose en el cambio cultural de esas naciones, con una alta incidencia negativa en las familias más desposeídas de la gracia económica, para la adquisición de esos adelantos por tener ingresos económicos anémicos en virtud de la poca oferta que tienen para cubrir sus necesidades más básicas.

Dirigiendo a la familia a la integración total económica para poder sobrevivir con el poco presupuesto que suman sus labores; el padre de motoconcho, la madre de doméstica en una casa particular, las mayorcitas ayudando en casas vecinas y los varones de limpia botas o lavadores de carros, al final de la jornada llegan al nido vacío del hogar, cada cual a su esquina o un rincón como osos en sus madrigueras sin ningún tipo de comunicación conduciendo a la ausencia de afectividad.

Interpretándose como una conducta normal en la dinámica de familia y creciendo sin los más mínimos conocimientos de los valores morales.

Tomando rutas que les convierten en individuos inadaptados en sus diferentes vertientes con sus respectivas consecuencias, y después tildamos a estos jóvenes por sus hechos como delincuentes, drogadictos, criminales; pero… ¿Puede un motoconcho comprar unos zapatos, tenis y celulares sofisticados?, ¡NO! pero el nuevo orden se lo exige.

Adecuemos nuestras realidades a la implementación del nuevo orden con facilidades que permitan a las nuevas generaciones escalar el peldaño correspondiente, con la facilitación de estudios que le permita tomar ese objetivo. Así el índice de delincuencia, antisociales seria cero porque somos iguales.

¿Dónde va y a quién beneficia el crecimiento de un 6% del producto interno bruto (PIB)? Para cumplir con organismos financieros internacionales.

La toma de la Bastilla no la detuvo nadie.

Aún estamos a tiempo.

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