Luciola Echavarría
Luciola Echavarría, comediante y artista de la provincia La Altagracia.

Luciola Echavarría: “Me gusta la comedia, el drama, la lectura y la magia de los personajes”

HIGÜEY. El rostro de Luciola Echavarría denota una persona seria, reservada, de poco hablar, con una imagen atípica que vende a primera vista. Pero no, nada que ver con la realidad. Luciola Leónidas Echavarría Padua (13 de diciembre del 1952, Higüey, provincia La Altagracia), es una mujer cercana, risueña, que encierra una personalidad única, de un humor muy original, muy característico de ella, su esencia.

Así lo hizo saber cuándo recibió a reporteros de este semanario en el área de recepción de un canal de su provincia natal, donde labora actualmente. Luciola se define como una persona amante de Dios, humilde, alegre, feliz, apasionada de la música, la comedia, el drama, la lectura, y la magia de los personajes.

Para ella “la humildad es una de las virtudes más hermosas que puede poseer una persona”, porque expresa la esencia y el amor del ser humano en los demás.

Su familia

Esta singular mujer, dice venir de una familia muy humilde, honrada y trabajadora en todos los aspectos. Hija de los señores Mario Echavarría, quien era relojero, y Benamela Padua, ama de casa. Manifestó que sus padres le enseñaron e inculcaron a ella y a sus hermanos el amor al trabajo. Cuenta que trabajó mucho de niña, que vendía velas y velones en la Basílica Nuestra Señora de la Altagracia, en su natal Higüey.

También dulces y ensaladas. Con brillo en los ojos, manifestó que lo que más ama en la vida son sus hijos, Marielys Laureano y Rafael Laureano Echavarría, con quienes tiene una hermosa relación y les ayudan “en lo que pueden”.

“Adoro a mis hermanos, a todos, pero mi talón de Aquiles es Hochy Echavarría; también con mis hermanas me llevo muy bien. Vivimos todos juntos, prácticamente, aunque a veces hay diferencias, pero hasta los dientes chocan unos con otros”, comenta.

Reveló que tuvo una niñez muy bonita y una adolescencia excepcional, pues en esa etapa de su vida cantaba en el hotel Naranjo y en otro lugar llamado El Centro, junto con Rafa Rosario, René Solís y otros artistas.

Sostuvo que nunca pudo grabar un disco cuando joven, por no aceptar propuestas indecorosas ni tomar decisiones que fueran en contra de su moral y principios.

Experiencia en el arte

Con el humor que le caracteriza e interpretando uno de los personajes con el que se dio a conocer a nivel nacional e internacional, habla de su aventura en el mundo del arte y el humor.

Echavarría explicó que su carrera, a nivel profesional, comenzó cuando llegó al espacio televisivo “Cuánto vale el show”, en el 1982, con Johnny Ventura, donde demostró su talento como artista, porque su fuerte es el canto, ya que es cantante profesional.

“Cuando llegué a ese concurso, del cual me coroné finalista, es cuando el señor Johnny Ventura me dice que ganara o perdiera ya tenía trabajo. De una vez me pusieron a trabajar en el programa de humor que ellos tenían, que se llamaba Telerelajo, que contaba con gran elenco de profesionales”, asentó.

La artista detalló que por mucho tiempo trabajó con Ventura, cantando en diversos espacios que él hacía, ncluyendo el espacio infantil llamado Yohnilandia, donde interpretó un personaje que se llamaba Fedra.

También trabajó en el programa el Calientísimo del 9, y ahí tuvo la oportunidad de interactuar con todos los espacios y personajes que laboraban allí, incluyendo a Luisito Martí y Freddy Beras Goico, en Punto Final, y cantaba en el Gordo de la Semana, una vez al mes.

“Luego, cuando vino la guerra de las papeletas, nos fuimos para Raintel, con César Augusto Victoria Suazo (Cuquin Victoria), con quien trabajé nueve año y medio. De ahí estuve en diversos canales y programas, pero estuve un tiempo de nuevo en Color Visión, canal 9, fija con Cuquín y trabajando con este también empecé a laborar en Telemicro, en Noticiario Desinformativo, y luego surgió la idea de La Opción de las 12, donde estuve por un espacio de 14 años”, exteriorizó Echavarría.

Salida de Telemicro

Reveló que su salida de Telemicro se debió “a celos y chismes” de dos compañeros, pues Cristina Saralegui la invitó en tres ocasiones a su programa “Cristina”, en Miami, lo que provocó que algunos dijeran que ella viajaba demasiado y pedía muchos permisos.

Dijo que le inventaron una serie de chismes a Juan Ramón Gómez Díaz, dueño de Telemicro, lo que provocó su carta de cancelación al llegar de Miami. Sostuvo que quienes la bautizaran como la madre del humor, tras compartir por tantos años juntos y que no salían de su casa, se olvidaron de ella tras su salida. Resalta que solo cuatro o cinco se ocuparon de buscarla.

Personajes

Echavarría, quien durante años llevó alegría a los hogares dominicanos, a través de la pantalla chica, narró que uno de los personajes que más le gustó a la audiencia era la “Cintura de avipa”.

Luciola Echavarria y compañeros de trabajo
Aquí figura junto con el elenco de “Asuntos de Peso”

Cuenta que “en este personaje Miguel Pérez era un tiguerón enamorado mío, pero era porque yo tenia dinero, y cuando él quería que yo le diera dinero, yo me agarraba la ropa y le preguntaba – ¿Y cómo se ve esa cintura?– de avipa, respondía él.

Yo me sentía bien, pero imagínate tú, que cintura podía tener, si pesaba casi 200 libras”, sostuvo entre risas. También, explicó que otro personaje que recuerda mucho y que gustó mucho al público fue el del “Hipopótamo Curiel”, que era una bailarina, La vaca Madrina, que lo realizó al lado de Cheddy García y que, de manera muy especial, “me gustó mucho el personaje de “Cajetilla”, que era una mujer humilde y sencilla, aunque maltratada por su esposo”.

 Momentos difíciles

Luciola detalló que los momentos más difíciles de su vida fueron cuando falleció su padre y su madre. Recuerda que a los 27 días de morir su madre tuvo que hacer un espectáculo, porque ya estaba contratado, y sus hermanos la apoyaron en esta situación, motivándola a realizarlo.

“Cuando murió mi padre, yo estaba haciendo una obra de teatro que se llama Olga Lara, Variedades en Bellas Artes.

El  primer día tuvo mucho éxito y esa misma noche ingresaron en un centro médico a mi papá. No pude ir a verlo, porque era tarde y en la clínica no me lo permitirían”, describe.

Dijo que al día siente, temprano, “cuando me estoy vistiendo, me llaman para decirme que él había muerto; llamo de una vez a Olga Lara y le digo que no me podía presentar en la obra, porque mi padre acababa de fallecer, y ella me dice que no le puedo hacer eso, que ahí es que tenía que demostrar que soy una artista, por lo que tuve que bajar a Higüey, gritar a mi papi unas horas y luego coger para la capital a hacer el show, riéndome, pero por dentro estaba muriéndome”, apuntó.

Artistas con quien se identifica

De una forma amena y risueña, como si estuviera al lado de esa persona, indicó que le gusta la forma de Daddy Yankee y Lupillo Rivera, con quien compartió en un programa de Cristina Saralegui, y pudo apreciar que son tremendos seres humanos. También admira a Armando Manzanero y al fenecido Anthony Ríos, por su humildad, sobre todo.

Aseveró que en este país hay muchos artistas buenos, que son humildes, pero hay otros que “no son muy fáciles”, porque a su juicio son gente arrogante.

Confiesa que no soporta ese tipo de personas, porque nunca tuvo este tipo de actitud, aun cuando estaba en su época de oro, como denomina a sus tiempos de trabajo en los medios de comunicación.

Comentó que no tuvo la dicha de hacer fortuna, pero le da gracias a Dios por los momentos bellos que vivió y disfrutó, y que todo lo que produjo lo dio sin importarle a quien fuera.

Actualmente, tiene diversos proyectos en mente. Vive con ciertas limitaciones económicas, pero se confiesa feliz. No descarta volver a los escenarios, a sus 67 años de edad.

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