Los artículos transitorios en la Constitución nunca fueron objeto de violación ni porfía

Artice

Oscar Quezada
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Punta Cana. Desde la memorable Constitución proclamada en el 1963, impulsada por el profesor Juan Bosch, fundador de los partidos Revolucionario Dominicano (PRD) y de la Liberación Dominicana (PLD), el tema de la reelección presidencial fue siempre caldo de cultivo de prolongados debates en la clase política nacional.
Y todo porque República Dominicana venía de una tiranía de más de tres décadas, mantenida a base de terror y atropello de libertades y derechos fundamentales de todo un pueblo, la del déspota Rafael Leónidas Trujillo.
En el artículo 123 de la Constitución del 1963 se prohibía la reelección presidencial consecutiva, lo que dada oportunidad para que un presidente que terminara un primer mandato pudiera postularse en otros subsiguientes. El único requisito era que ese ex presidente no podía hacerlo de forma inmediata, sino dejando un período de por medio.
La determinación de no permitir la reelección sucesiva quedó tan claramente establecida en esa Constitución que no hubo necesidad de consignarla en una disposición transitoria, como ocurrió en la reforma del 2015 y que hoy es objeto de una y mil interpretaciones sobre la posibilidad de que el presidente Danilo Medina pueda o no optar por un nuevo periodo.
Se trata de la vigésima disposición transitoria resultante de la última reforma constitucional: “En el caso de que el Presidente de la República correspondiente al período constitucional 2012-2016 sea candidato al mismo cargo para el período constitucional 2016-2020, no podrá presentarse para el siguiente período ni a ningún otro período, así como tampoco a la Vicepresidencia de la República”.
Los que empujan una nueva postulación de Danilo entienden que esta disposición transitoria afecta solamente al primer mandatario, aunque esta prohibición queda inequívocamente señalada en el artículo 124 de la Carta Magna. Y por esta razón los danilistas consideran que hay que eliminar esa traba del texto constitucional, aunque si logran una nueva convocatoria para reformar la Carta Magna lo primero que deberían hacer es modificar el 124.
Esto manda el artículo 124: “El Poder Ejecutivo lo ejerce el Presidente o la Presidenta de la República, quien será elegido o elegida cada cuatro años por voto directo. El Presidente o la Presidenta de la República podrá optar por un segundo período constitucional consecutivo y no podrá postularse jamás al mismo cargo ni a la Vicepresidencia de la República”.
Aquellos que entienden que Danilo está constitucionalmente impedido de postularse en el 2020, y nunca más a partir de ese año, arguyen que tanto la vigésima disposición transitoria como el artículo 124 son lo suficientemente explícitos, y que el presidente está compelido a respetar estos preceptos.

¿Desconocimiento o tozudez?

Los reeleccionistas o propulsores del danilismo dentro del gobernante PLD quizás no recuerden varios momentos en la historia política nacional, cuando los artículos transitorios fueron establecidos en la Constitución y sus disposiciones estrictamente respetadas, sin dar lugar a ninguna discusión o aprestos de modificar la Ley de Leyes con fines grupales o personalistas.
De esas coyunturas político-electorales no hay registros de desobediencias frente a la obligatoriedad constitucional de cumplir lo dispuesto por esos artículos transitorios. Esto contrasta con el debate que ha surgido a raíz de la vigésima disposición transitoria, que veda cualquier intento de repostulación de Danilo Medina al margen de una nueva reforma constitucional.
En la reforma constitucional del 1994, producto a la crisis política de ese año, el artículo transitorio 121 de la Constitución recortó el período presidencial al extinto presidente Joaquín Balaguer. Esa disposición transitoria se cumplió tal y como fue aprobada, porque dos años después, en 1996, se celebraron elecciones generales en la que resultó electo por vez primera el ex presidente Leonel Fernández.
Ese artículo transitorio decía así: “El período presidencial que se inicia el 16 de agosto de 1994 concluirá, por excepción, el 16 de agosto de 1996”. Esto último fue refrendado en otra disposición transitoria, la 122. “Las próximas elecciones presidenciales serán celebradas el 16 de mayo de 1996 y el Presidente y el Vicepresidente de la República electos asumirán sus funciones el 16 de agosto de 1996. Las próximas elecciones congresionales y municipales tendrán lugar el 16 de mayo del 1998, y los funcionarios que resulten electos asumirán cargos el 16 de agosto de 1998”.
Todo eso se cumplió al pie de la letra, sin refunfuños ni artimañas. En la reforma constitucional del 2002 no hubo necesidad de establecer ningún transitorio que versara sobre la reelección, porque el interés de su principal propulsor, el ex presidente Hipólito Mejía, era solo quitar el impedimento de reelegirse de manera seguida, porque su administración terminaba en el 2004 y tenía aspiraciones de continuar en el poder.
Y tan concentrados estaban los reeleccionistas en limpiarle el camino a las pretensiones de Hipólito Mejía, que en esa reforma constitucional olvidaron quitar los transitorios 121 y 122 introducidos en el 1994, y se quedaron desactualizados hasta la reforma constitucional del 2010.
En esa modificación constitucional, en la que se reestableció la prohibición de reelección consecutiva, también se instauró otra disposición transitoria que se cumplió sin reservas, la decimosegunda, que también se quedó igual en la reforma del 2015.
Ese transitorio plasmado en el 2010 señala que “todas las autoridades electas mediante voto directo en las elecciones congresuales y municipales del año 2010, excepcionalmente, durarán en sus funciones hasta el 16 de agosto del 2016”.
Esta disposición fue necesaria para unificar las elecciones congresuales y municipales con las presidenciales, a partir de los comicios del 2016. No obstante, todavía ese transitorio sigue en la Constitución actual, aunque su contenido no tiene realmente vigencia porque fue concebido para un motivo circunstancial.
Tampoco tienen razón de ser en la Constitución actual los transitorios decimotercero y decimocuarto, porque también vienen de la reforma del 2010. El decimotercero dice que “los diputados y diputadas a ser electos en representación de las comunidades dominicanas en el exterior serán electos, excepcionalmente, el tercer domingo de mayo del año 2012, por un período de cuatro años”.
El decimocuarto transitorio indica que “por excepción las asambleas electorales para elegir las autoridades municipales se celebrarán en el año 2010 y 2016, el tercer domingo de mayo”.
Reforma del 1966 e inicio de la “era de Balaguer

Finalizada la guerra civil de abril del 1965, con la firma del Acta de Reconciliación Nacional, el gobierno provisional del doctor Héctor García Godoy gobernó el país con la embarazosa tarea de organizar unas elecciones generales libres de traumas.
Esos comicios fueron celebrados el 1 de junio de 1966. Joaquín Balaguer fue declarado ganador, en medio de cuestionamientos a la falta de transparencia en que se realizó ese certamen electoral, y fue juramentado presidente el primero de julio de ese mismo año.
Balaguer no perdió tiempo y de inmediato utilizó su poder para impulsar una reforma constitucional que eliminó el veto a la reelección, lo que permitió al astuto caudillo reelegirse en el cargo cuantas veces quiso.
Así se mantuvo el artículo 49 de la Constitución, hasta la reforma constitucional del 1994. “EI Poder Ejecutivo se ejerce por el presidente de la República, quien será elegido cada cuatro años por voto directo”. Es decir, Balaguer impuso la reelección ilimitada.
De esta manera, Balaguer burló a su estilo el compromiso de cumplir lo acordado en el Acta Institucional, que era una especie de Constitución, firmada en septiembre del 1965 por el Gobierno Constitucionalista presidido por el coronel Francisco Alberto Caamaño Deñó, y el de Reconstrucción Nacional, encabezado por Antonio Imbert Barreras.
Esa Acta Institucional disponía en su artículo 53 que el gobierno que resultara electo en los comicios del 1966 convocaría a una Constituyente para redactar y votar una nueva Constitución, ya que la promulgada en el gobierno de Juan Bosch había sido anulada por el golpe de Estado del 1963.
Pero cuando Joaquín Balaguer ganó no convocó la Constituyente, y logró que el Congreso Nacional “tejiera” una nueva Constitución como traje a la medida para sus futuros gobiernos
En esa Constitución se escribieron varios artículos transitorios que se cumplieron de tal forma que fueron referencia para el devenir político-electoral de República Dominicana.
Uno de esos transitorios fue el l21: “El presente periodo constitucional de los cargos electivos, que se inició el primero de julio del 1966, terminará el 16 de agosto de 1970, fecha en que se iniciará el periodo constitucional siguiente”. También el 122: “Los suplentes de senadores y de diputados elegidos el primero de junio de 1966 durarán hasta el 16 de agosto de 1970”.
Y el 123: “Los funcionarios municipales elegidos en las elecciones generales del primero de junio de 1966 durarán en sus funciones hasta el 16 de agosto del año 1968, y los que fueren elegidos en las elecciones municipales de 1968, hasta el 16 de agosto de 1970”.
El primero de estos artículos transitorios, el 121, fue plasmado en esa Constitución del 1966, porque el artículo 89 indicaba que las asambleas electorales donde se elegirían los presidentes, vicepresidentes y cargos congresuales y municipales, debían celebrarse tres meses antes de expirar el período presidencial, es decir, en mayo.
Como las primeras elecciones organizadas tras el golpe de Estado a Bosch fueron el primero de junio, entonces los legisladores quisieron establecer que el período presidencial del ganador terminaba el 16 de agosto del 1970. A partir de entonces se mantiene ese mandato constitucional, y fue precisamente formalizado en un artículo transitorio.

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