Las “Fake News”: El cáncer del periodismo ético en la era digital de la información

Punta Cana. – El impacto de una noticia puede considerarse a partir de la importancia que signifique para quienes la reciban. De ahí surge el rigor con que debe ejercerse el oficio periodístico.

Y es que, además de tener acceso a la información como un derecho respaldado por la Ley 10-91 que propició la creación del Colegio Dominicano de Periodistas (CDP), también es un deber informar conforme a la veracidad de los hechos ocurridos.

Así lo indica el artículo 9 del Código de Ética del periodista dominicano. Todo aquel que se dedique a informar ha de velar porque “el público tenga acceso a una información fidedigna de los hechos, manejados objetiva e imparcialmente”. Y en ese mismo orden, deberá por tanto verificar y comprobar la información con precisión y claridad.

Este aclarando sobre la correcta forma de ejercer el periodismo en territorio nacional, y que también aplica como estándar en espacios internacionales, es importante resaltarlo. Pues apegarse a ello puede garantizar que las masas puedan confiar en los medios como principal fuente de información veraz.

Y esto es porque, en los últimos años de esta era de la información evolucionada por la tecnología, ha surgido lo que en la comunicación se ha llamado “Fake news” (noticias falsas en inglés). Tal como su nombre lo indica, se trata de informaciones no verificadas, manipuladas e impulsadas por algún medio o usuario en la red de Internet.

Origen

Se cree que este término pertenece al argot del siglo XXI. Sin embargo, las noticias falsas eran usadas como tácticas de guerra en la antigua Roma.

Según la guía generada por el Centro Internacional para Periodistas (ICFJ por sus siglas en inglés), la propagación de noticias inverosímiles comenzó cuando Marco Antonio, un militar y político romano conoció a Cleopatra, la última reina de Egipto.

Para entonces, Octavio, otro militar romano quien se disputaba por el poder en la región, lanzó una campaña de descrédito en contra de Marco Antonio, que de acuerdo con la guía del ICFJ, esta consistió en grabar frases cortas en monedas parecidas a un antiguo tuit en el que se decía que este era un mujeriego y un borracho.

A partir de ese momento, con la invención de aparatos como la imprenta en 1493, además del avance que esta significó en la comunicación masiva, también se dio lugar a la desinformación de una manera mucho más acelerada.

Uno de estos ejemplos en la historia fue la publicación de unos 6 artículos en el periódico New York Sun. Los relatos hacen un recuento del supuesto descubrimiento de vida en la luna, algo que era completamente incierto. La primera vez que se pisó la luna fue en 1969.

Imagen de Orson Welles durante una rueda de prensa en la que explicó su emisión radial anunciando la presencia de alienígenas. – EFE.

También es propicio mencionar el momento en el que el director y productor de cine Orson Welles, el 30 de octubre de 1938 a través de una transmisión radial, dijo que los Estados Unidos estaba siendo invadido por una turba de alienígenas, lo que provocó que todos los radioescuchas se alarmaran en sobremanera.

Ahora bien, en la actualidad, tal como señala la columnista Natalie Nougayrède del periódico internacional The Guardian, “el uso de la propaganda es antiguo, pero nunca hemos tenido tecnología tan efectiva para diseminarla”.
Es decir, que con los avances de las nuevas tecnologías se ha hecho mucho más fácil propagar información sea o no verídica

¿Quiénes las propagan?

Las noticias falsas en el caso del ámbito periodístico han logrado calar en el oficio extendiendo informaciones manipuladas.

Pero esto no solo ocurre por el auge de los usuarios principalmente en las redes sociales, quienes se mantienen compartiendo datos informativos alrededor del mundo acompañados de su juicio crítico. Tambien lo hacen algunos medios formados en la escuela de comunicación.

Por la inmediatez y el querer ser el primero en dar la noticia, constantemente se ven titulares de carácter sensacionalista que buscan atraer a los lectores o en todo caso las audiencias radiales y televisivas.

Un ejemplo de esto, a propósito del próximo proceso electoral en 2020, es cuando se dice a través de los medios que un candidato presidencial obtuvo la mayoría de votos sin ser esto cierto o sin agotar el debido proceso aprobado por las leyes para emitir dicho mensaje, tal cual como pasó en las elecciones del 2012. Un programa televisivo fue sacado del aire por violar dichas normativas.

En este sentido, también se adhieren los generadores de contenido. Estos constantemente se encuentran produciendo artículos que parecen noticiosos o de interés que han sido catalogados como “pseudoperiodismo”, una forma sensacionalista de sacar a la luz informaciones no probadas científicamente.

Titulares como: “Cuidado, el cloro es un peligro si eres rubia”; o “Hallaron el método más increíble para adelgazar: Comer tierra” son algunos de los ejemplos que mayormente se podrían encontrar en portales web y redes sociales con el único fin de atraer a los usuarios, más no de informarles correctamente.

Por eso es menester verificar las informaciones encontradas incluso en medios de renombre nacional o internacional.

Avances

Las noticias falsas pueden generar un impacto sigfinificativo tal como lo hace una coma en una oración. Pues no es lo mismo decir “No, me gusta este titular” que, “No me gusta este titular”. De la misma forma sucede con las noticias que llegan a las millones de personas que viven en el mundo.

En este sentido, diversas acciones se han implementado en algunos países para regular la reproducción de noticias falsas. En Alemania desde el 2017 se requiere a los medios que contenidos potencialmente incitadores de odio y otros aspectos ilegales sean eliminados completamente, así como los que no contribuyen al buen manejo de la información en su esencia verídica.

Igualmente sucede en Malasia, Kenia, Singapur y Filipinas se promulgaron leyes contra la propagación de datos inciertos sobre algún hecho.

En República Dominicana, al igual que en otros países, todavía no se han creado normas que específicamente apunten a este nuevo fenómeno que en determinados momentos graves pueden atentan contra la seguridad misma de una nación.

Ahora bien, de acuerdo con el Código de Ética, se contempla por naturaleza que el periodista deba “recurrir a las fuentes que merezcan mayor garantía, verificando siempre sus informaciones, a fin de que éstas sean veraces”.

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