Area de guardar los motores

La guardería de motores es un negocio informal que crece y dinamiza la economía higüeyana

Artice

HIGÜEY. Nadie sabe cuántos negocios informales de guarderías de motores hay en este municipio. No existe un registro oficial de la cantidad que existen, y por eso no hay quien las regule ni las supervise.

Solo se sabe que están ubicadas en los lugares donde se parquean las guaguas del trasporte turístico, pues son los empleados de este sector quienes han dado cabida a esta nueva modalidad de actividades del comercio informal.

Esto así, ya que a muchas de las personas que laboran para esa zona les sale más práctico y económico movilizarse en sus motocicletas y dejarlas cuidadas en un lugar de estos.

Estas estaciones de vehículos de dos gomas están ubicadas en distintos puntos del municipio, especialmente en las áreas por donde transita el trasporte hotelero, y las calles paralelas o aledañas a estas, que tiene como ruta establecida transitar las vías Hermanos Trejo, Laguna Llana, avenida Libertad, entre otras, pero están distribuidos en diversos puntos.

Estas guarderías se pueden encontrar en el sector Sávica, en especial por el polideportivo, en la calle José Audilio, en la Higuanamá, y en algunas áreas del barrio Juan Pablo Duarte y en otros trayectos por donde circulan las guaguas amarillas, como son comúnmente conocidas este tipo de transporte hotelero.

Por esos predios hay unos cinco de estos negocios, ubicados a poca distancia una de otras. Carlos Fernández, quien guarda su vehículo en una de estas empresas, manifestó que paga 50 pesos diario a veces, pero que le sale mejor pagarlos quincenal, que son 300 pesos.

Dijo que lo guarda ahí porque se los cuidan y están disponibles a cualquier hora cuando se va a trabajar, y a su regreso, y que hasta ahora no ha presentado problemas en ese lugar. Además, sostuvo que esto le sale más económico que pagar un motoconcho a tempranas horas de la madrugada o de la noche, y también es mas seguro para él.

Un negocio rentable

El señor Daniel Santana, dueño de la guardería de motores El Tronco Verde, dijo que al ver las guaguas del trasporte que llevan los empleados para los hoteles paradas cerca de su casa, vio la oportunidad de un negocio vinculado a esta coyuntura.

Sostuvo que empezó guardando los motores a 50 pesos, luego a 100 y después 150, pero ahora el que más caro lo guarda es él, con un costo entre $300 y 400 pesos quincenales. Dijo que es una cuota fija y que permanecen guardados entre 12 y 14 horas o más.

“No lo guardo a menos (dinero), porque es el precio que establezco por el servicio que ofrezco; ya aquí nos responsabilizamos por el vehículo; no se roba gasolina.

En la mayoría de los parqueos recogen la gasolina; si se le rompe alguna pieza se le paga, y si hay algún accidente o cualquier cosa, tenemos cámara de seguridad, además de nueve empleados que vigilan los motores durante el día y la noche”, exteriorizó Santana.

Dijo que no tienen un estimado de la cantidad de motocicletas que guardan, porque depende de la temporada, ya que en la baja, como ahora, guardan entre 600 y 700 motocicletas, y en las altas han llegado hasta 1,000.

Sustentó que cuando entra un motor por primera vez cogen sus datos, lo registran y le asignan un código a cada uno, donde se les coloca el número y el código de barra, lo que les permite tener un control de los que entran y salen.

Iniciativa de una asociación

Santana indicó que ha tenido varias reuniones con dueños de parqueos para constituir una asociación, porque hay clientes que duran tres o cuatro quincenas sin pagar y luego van y se inscriben en otra guardería por 200 pesos. Señaló que eso implica una pérdida económica para ellos, pero que si están asociados el cliente no podrá irse a otra guardería, porque tendrán un sistema que los registrará.

Comentó que en la ciudad ha contado 27 parqueos, pero que hay muchos patios de casas de familias que guardan estos vehículos, pero alega que no tienen nombre y no sabe si alguno de ellos está registrado. El proyecto de organizarse también contempla registrarse para que a los empleados se les pueda dar seguros médicos y prestaciones laborales, así como también protegerse entre ellos.

El señor Rafael Jiménez, dueño del parqueo Grandes Ligas, quien tiene prácticamente cuatro años con este negocio, detalló que se inició en el mismo porque observó que es un tipo de oficio que da resultados o beneficios económicos, y que no tiene que hacer mucha inversión. Expuso que si es diario cobra 30 pesos, si amanecen 50 y 250 si es quincenal.

También, informó que los negocios cobran dependiendo del tipo de estructura y de lo que le ofrezcan al cliente.

En cuanto a la seguridad, comentó que él vive pendiente a su negocio, que tiene gente vigilando además de él, y que no le gusta dar tiques, porque cualquiera puede ir a buscarlo con ese papel.

Por esta razón, señala que entrega el motor solamente al dueño, y que paga cualquier pieza que se le rompa en el negocio. Enunció que tiene alrededor de 160 clientes, dependiendo de la temporada, y que sus ingresos son equivalentes a la cantidad de vehículos recibidos.

 Especialistas

El especialista en finanzas, Frank Marrero, dijo que la iniciativa de las guarderías de motores es un emprendimiento de algunas personas que están buscando la manera de agenciarse recursos económicos por esta vía informal.

“Lo veo muy importante, porque con la situación que hay con los robos de motocicletas esto viene a llenar un vacío de seguridad en la población que utiliza este tipo de negocios, pues los empleados hoteleros pueden dejar tranquilamente sus vehículos cuando se dirigen a trabajar”, manifestó Marrero.

Explicó que aunque ese tipo de negocio es informal no se le puede considerar una pequeña y mediana empresa, porque para ello deben estar debidamente registrados en la Dirección General de Impuestos Internos (DGII).

Y además estas empresas andan en un rango de capital de trabajo, y que los lugares que se usan como establecimiento son casas, marquesinas y patios. Comentó que no tiene conocimiento de que se haya realizado alguna acción para regularizar este tipo de negocios que va en crecimiento, y que quien tiene que hacerlo son entidades estatales como la DGII, la Cámara de Comercio, y la Oficina Nacional de Propiedad Intelectual (Onapi).

Sostuvo que para estas considerarse empresas deben tener un capital autorizado, un registro mercantil, nombre de la propiedad intelectual y su Registro Nacional de Contribuyente (RNC). Igualmente, estar constituido como compañía, cuyo costo oscila entre 17 mil y 30 mil pesos.

En tanto que el experto en turismo, Feliz Vizcaíno, explicó que ese sector emplea a muchas personas que residen en Higüey, quienes deben trasladarse a la zona hotelera de Bávaro y Punta Cana y usan guardería de motores, que es un nuevo tipo de negocio que existe aquí y en pocas otras provincias.

Resaltó que muchas familias tienen su sustento en este nuevo modelo de negocios que ha surgido, producto de la actividad turística, y de un medio de trasporte eficiente, moderno y organizado que pueda trasportar a los trabajadores de la zona turística de forma segura y económica.

Vizcaíno entiende que las guarderías de motores son parte de los efectos multiplicadores del turismo, y deben ser regularizadas por el Estado a través de los diferentes organismos propios del sector, donde se enmarque este accionar informal de la economía.

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