La falsa felicidad, estados anímicos que la sociedad materialista proporciona

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Verón-Punta Cana. . En las redes sociales, todos son o parecen ser felices y exitosos, además de que por este medio pueden crear un ambiente controlado en el cual las personas son libres de mostrar exactamente lo que desean.

En su mayoría, las personas no muestran las situaciones en las que lloran o pasan por un mal momento en sus vidas. Sin embargo, las redes sociales generan una sensación de falsa felicidad en todo lo que les rodea, y eso puede hacerlos sentir peor consigo mismo.

El concepto de falsa felicidad infiere en que la misma no existe, sino que cada quien la construye en el día a día con los recursos psicológicos que carga en su mochila emocional. Estas reflexiones las aporta Maritza de Jesús, psicóloga clínica y especialista en Terapia Familiar Sistémica, del Consejo Nacional para la Niñez y la Adolescencia (Conani), de Verón.

Dijo que la sociedad consumista y materialista son factores que inciden en una persona para mostrar una felicidad fingida, y que, por ejemplo, el neuromarketing crea las necesidades psicológicas a las personas a través de las campañas publicitarias, incidiendo en las carencias emocionales de éstas

“Esto crea unas necesidades irreales y la gente termina consumiendo desproporcionadamente. De ahí el materialismo creciente que tenemos, favorecido por el sistema económico capitalista en el que vivimos”, puntualizó. La especialista explicó que la falsa felicidad se ha vuelto una rutina en la sociedad actual, debido a diferentes factores; uno de ellos es la baja autoestima y el auto concepto pobre de sí mismo.

“Así como la presión social que ejerce tanto el entorno vivo, como a través de las redes sociales, las presiones psicológicas de grupos han llevado a muchas personas casi de forma generalizada a vivir de la apariencia”, sostuvo.

La psicóloga explicó que la sociedad ha vendido que no se puede estar triste, cuando la tristeza es una emoción normal en la vida del ser humano, y que los estados emocionales fingidos derivan muchas veces en trastornos mentales, como son la evitación, despersonalización, pérdida de contacto con la realidad, mecanismos de defensa, entre otros.

Manifestó que el consumismo esclaviza totalmente a la persona con la promesa de ser feliz, ya que es como una droga, de hecho, a nivel neurológico las compras compulsivas causan el mismo efecto de compensación de una sobredosis, liberando las hormonas del placer y proporcionando el mismo estado de felicidad pasajera.

El bienestar material y la felicidad no se relacionan

De su lado, Emilio Jiménez, psicólogo clínico del Grupo Médico Libertad de Higüey y de la fiscalía de Verón, expreso que no existe relación entre bienestar material y la felicidad. El punto es que algunas personas ven en lo material su felicidad, por ser algo que pueden tocar y tenerlo cuantas veces quiera.

“Sin embargo, la felicidad es una emoción la cual sino la dejas fluir no se desarrollará; por lo tanto, la persona carecerá de esas emociones y estará tan vacío, que más adelante nada material lo podrá llenar”, agregó.

Y aconseja no convertir la felicidad en una fachada que alimenta una vida virtual falsa con una vida real vacía, por lo que el individuo proyecte debe ser congruente con el diario vivir, no porque tenga algún tipo de compromiso de honestidad con los seguidores, sino, por lo que implica a nivel psicológico y emocional estar haciendo lo contrario.

Por Diannelys Santos /[email protected]

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