El Cajuil, La Altagracia

La Altagracia: Residentes de la comunidad El Cajuil esperan por la mano amiga del gobierno

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El Cajuil. En la alejada comunidad de El Cajuil aún esperan por el cumplimiento de las promesas hechas hace alrededor de un año por las autoridades distritales y provinciales.

El Cajuil es una comunidad que se encuentra a unos quince minutos de La Ceiba, y a menos de diez del vertedero de Guiri Gui.

María Berroa, presidenta de la Junta de Vecinos de El Cajuil, dijo que las promesas por las que aún esperan son el arreglo de las calles, el alumbrado y el cierre o mejoramiento del vertedero de Guiri Gui, que tantas enfermedades les causa a los residentes de esta comunidad.

En El Cajuil viven unas 520 personas, en casas construidas de madera y zinc.

Durante la temporada ciclónica pasada, esta comunidad se inundó y sus residentes tuvieron que sacar sus colchones para afuera y dormir en el piso por varias semanas.

Berroa comentó que cada vez que se quejan de su situación ante las autoridades les dicen que todo está en proceso y que les resolverán todos sus problemas.

Pero mientras tanto los niños de la comunidad se siguen enfermando por la humareda que se desprende de la quema de basura en el vertedero de Guiri Gui.

El humo les causa enfermedades respiratorias a niños y ancianos. Las dermatitis también son muy frecuentes en esta población, producto de la contaminación por la basura vertida en ese lugar.

Berroa dijo que llevan muchos años luchando con este tema, y que hasta el momento no ha sucedido nada. Recalcó que la gripe y problemas pulmonares son muy comunes entre los moradores de El Cajuil. Refirió que las personas enfermas deben irse directamente a Higüey para poder recibir el tratamiento correspondiente. Las calles de El Cajuil continúan siendo un mar de hoyos.

El año pasado, el gobernador provincial, Ramón Güílamo Alfonso, prometió que harían unos desagües para evitar que las inundaciones se volvieran a repetir y hasta el momento no ha cumplido.

Para completar el alumbrado de sus calles aún falta la colocación de diez lámparas prometidas por la Junta Distrital de Verón-Punta Cana. Las lámparas forman parte de una promesa vieja, pero que hace seis meses volvieron revivirla las autoridades municipales y aun así no cumplen, por lo que los residentes de esta localidad ven todos esos planes desvanecerse en el tiempo.

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