José Tolosa Sanchí, propietario de Madeplax
Jolosa inició este trabajo Valencia, España.

José Tolosa Sanchís: De un simple carpintero a dueño de una empresa multinacional

Bávaro. En 1948, a la edad de 13 años, José Tolosa Sanchís, inculcado por su padre, empezó en trabajar en la ganadería en su pueblo natal de L’Alcudia, Valencia, al sur de España. Pero no se visualizaba mucho tiempo en este oficio del campo. Un primo suyo trabajaba en un taller de carpintería, donde hacía falta una persona.

Ambos se dispusieron convencer a su padre para que le permita ir a aprender la carpintería. Dado el visto bueno de su progenitor, dejó de trabajar con ganado y se fue a esculpir madera al taller. En tres años ya se había aburrido, porque había aprendido todas las funciones en ese taller, así que emprendió nuevas funciones.

Así fue como José Tolosa Sanchís, hoy de 70 años, se inició en el negocio de la madera, sin imaginar que lo que empezó como un simple aprendizaje de tallar árboles ser convertiría en el propietario de Madeplax, una empresa multinacional que al cumplir sus 50 aniversarios tiene oficinas en Portugal, Argelia, Marruecos, Brasil México, Jamaica y República Dominicana; siendo en Quisqueya dond Tolosa Sanchís tiene su oficina principal, ubicada en la plaza Tres Center de Bávaro.

Donde hay turismo, ahí está Madeplax, que en la actualidad se especializa en aluminio, hierro y acero.

Desde su sala de reunión en su oficina de Bávaro, Tolosa Sanchís rememoró al BávaroNews en sus inicios en este negocio. Allí, acompañado de su asistente, se les hace difícil enlazar las vivencias con los años en que pasaron, pero guiado de un documento memorial logra traer los hechos en forma cronológica: En la década del 50, tras aprender todo ese taller buscó otro para adquirir ideas nuevas.

Parte de los talleres de Madeplax.

Encontró uno donde conoció la carpintería metálica, una novedad que acababa salir al mercado. No recuerda cuántos cobraba en esos trabajos, pero era muy poca pesetas (moneda española en ese entonces).

“Pero lo importante era estar a gusto”, sostiene Tolosa Sanchís. Luego de ese taller, tuvo que hacer el servicio militar obligatorio, un mandato obligatorio por el dictador Francisco Franco. Lo mandaron a Cartagena, una ciudad costera ubicada a cuatro horas de Valencia, donde no solo pudo mantener en el servicio militar, sino que también logró el permiso para salir a vender ventajas en centros comerciales.

Madeplax, creada oficialmente como empresa en 1968 junto a su tío, es el acrónimo de madera y plástico. Empezaron a buscar materia prima para la fabricación de las ventanas. De Valencia fueron Arabia Saudita, donde acudió a una exposición comercial para exhibir sus productos. Previo a eso, habían ido a Marrueco y Livia. Sin embargo, la primera oficina a nivel internacional fue en Portugal, la nación vecina de España.

“LLEGADA A DOMINICANA”

Un buen servicio en unos hoteles de España a Abel Matutes Torres, principal ejecutivo del Grupo Fiesta fue el motor para viajar a casi 7,000 kilómetros hacia República Dominicana para brindar servicios en los hoteles que ese emporio turístico iba a iniciar en Bávaro.

En 1994, mientras el valenciano se encontraba comprando madera en los Estados Unidos, recibió una llamada de Matutes Torres para que venga a esta zona turística, poco conocida en ese entonces.

“Tuvimos que diversificar el negocio, que antes solo se dedicaba a segmento de la carpintería de madera, aportando también carpintería de aluminio, vidrio y acero. Este segmento muy solicitado en la Republica Dominicana”, narra Tolosa. Cuando aterrizaron en el país, el trayecto hacia la zona turística por carreteras en mal estado no les bajó el ánimo. Montaron un pequeño taller en el Hotel Palladium que permaneció por unos 8 años. Ya el resto es historia: Sus servicios han estado presentes en las más de 40 mil habitaciones que se han levantado en el polo turístico más popular del Caribe, con más de 3.5 millones de visitas en 2018.

Luego ofrecieron servicios a otros hoteles, como Sirenis y Bahía Príncipe. Hoy día, se mantienen ofreciendo mantenimiento de forma constante a unos 40 hoteles. El empresario reconoce que el éxito que tiene aquí se debe a los logros que primero tuvieron en la madre patria, donde tiene unos 35 mil metros cuadrados de naves industriales.

“Además de la posibilidad de multiplicar los clientes, me atrajo también lo impactante que es su naturaleza, su gente, sus playas, la arena blanca cristalina, su flora, fauna sin igual, un clima envidiable, las personas que son carismáticas y amables, todo esto te hace sentir como en casa”. El empresario tiene la visión de lo que se está haciendo aquí y “es lo que ya conocemos en nuestro país (España) hace 40.

Indica que esto nos da una idea práctica, a la que califica como éxito,” porque conocemos dónde vamos a llegar, pues ya lo hemos vivido en España”. Gracias a la apertura en la zona, durante estos 50 años, Madeplax ha podido ampliar su cartera de productos, fruto de la demanda constante de vidrio y acero.

“Para ello no solo debíamos abrir una oficina en la zona, sino una empresa capaz de transformar todo el material y así ofrecer un servicio mucho más rápido, más económico y dinámico a nuestros clientes”, sostiene.

Parte del equipo de trabajo en Madeplax
Parte del equipo de trabajo en Madeplax.

Antes de convertir su empresa en multinacional, Tolosa Sanchís capacitó a su personal en certificaciones de calidad y novedades de trabajo: A través de un método aprendido, lograron producir 1000 puertas al día. Madeplax tiene en proyecto la plaza Tres Center.

Ahí hay centros comerciales, restaurantes y zona de recreación familiar. Tiene dos hijos, una hembra y un varón. Pero la hija es la única que trabaja en la empresa con él. Confiesa que antes que su negocio está la familia, por lo que deben mantener el equilibrio entre ambas responsabilidades.

“Si pudiera dedicar más tiempo a la familia, afecta el negocio; y si le dedica más tiempo al negocio, también afecta a la familia”, puntualiza Sanchís.

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