En el punto: Muerte por COVID-19 no es una película, es real

En el punto: Muerte por COVID-19 no es una película, es real

María Herrera | [email protected]

Es lamentable ver cómo arribamos a los más de 50 mil casos confirmados de COVID-19 en República Dominicana, según lo especifican los últimos boletines epidemiológicos.

La mediana de edad del total de casos confirmados es de 38 años, y el 53.34 por ciento corresponde a hombres y el 56.21 por ciento de los casos se concentra en 12 municipios. En total, hay 243 trabajadores de la salud positivos para covid-19, de los cuales 64.61 por ciento corresponden al sexo femenino. En las últimas 4 semanas, la positividad de las muestras procesadas es de 26.90 por ciento.

¿Cuánto más debemos ver ascender la escala de contagio y deceso de personas para tomar conciencia de que el covid-19 es una realidad que nos asecha? ¿Cuándo vamos a entender que, a pesar de las medidas que tome el Gobierno y el Ministerio de Salud, para lograr reducir el número de contagio, si nosotros como ciudadanos no asumimos nuestra cuota de responsabilidad, atendiendo al llamado de distanciamiento físico y el uso de mascarilla, no será posible detener el curso de esta pandemia?

Basta de inconciencia, descontinuemos las aglomeraciones de personas como si fuéramos zombis esto no es una película, estamos en la vida real. El mundo está atravesando por esta pandemia, solo los que han acatado el llamado al distanciamiento social han logrado parar el contagio. Nuestro sistema de salud está casi colapsado, la economía peligra, los espacios laborales disminuyen. No esperemos caer en un catastrófico estado de emergencia para entender.

Otra preocupación es que no se está tomando en cuenta a los niños que, aunque hay muchos menos casos del virus en ellos, también pueden propagarlo, sobre todo cuando no se tienen bajo control. Principalmente en los barrios, andando de un lugar a otro sin restricciones. Tomemos en cuenta que un padre o algún familiar que está fuera de casa, lleva el virus y contagie al niño, luego este puede pasarlo de familia en familia mediante las visitas incontrolables.

De igual forma las celebraciones, prohibidas en lugares abiertos al público, pero como quiera se realizan en viviendas o cualquier lugar. Además de eso hay vecinos, familiares o amigos que todavía siguen haciendo visitas, otra forma de violar el distanciamiento social.

Nuestro país necesita ciudadanos consientes, verdaderos patriotas que entiendan que, así como tenemos derechos, también deberes que cumplir y uno de estos es acatar las disposiciones ¡Podemos salir de esto! promovamos la cultura de respeto, mantengamos el distanciamiento social, utilicemos las mascarillas en los espacios públicos, depende de nosotros llevar la cifra a cero. ¡No más contagio!

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