En buen sentido: Tiranía de las encuestas

En buen sentido: Tiranía de las encuestas

Antonio Corcino | [email protected]

De todos los elementos que se usan para conformar estrategias en el ámbito comercial y político-electoral, las encuestas tienen un valor fundamental, pero no es único determinante.

Desde hace años las encuestas se ha estado usando como herramienta de estudios sociales, como recurso para sustentar la toma de decisión y diseñar estrategias. Las encuestas miden, cuyos resultados cuantitativos y valoraciones cualitativas son interpretados para el análisis político, económico, social, psicológico y cultural. Sin embardo, en la actualidad son utilizadas y colocadas como el principal elemento de la ecuación, que en ocasiones se ponen por encima de las convenciones, congresos, debates internos y los discursos, pues más bien, son empleadas para legitimar acuerdos de las cúpulas diligénciales.

De acuerdo al valor que les han asignados tanto los partidos políticos como firmas de asesores, las encuestas, no solo han puesto en juego su credibilidad y confianza, por la forma que son elaboradas y publicadas, sino se han constituidos en formas de engañar a la opinión pública, de crear artificiales resultados y confundir a los actores del proceso, nublándoles la realidad e induciéndolos a moverse en un escenario de fantasía. Éstas ya no son fotografías sociales de un momento, instrumentos de estudios demoscópicos y proyecciones del comportamiento electoral, más bien, son de alguno modo, imposiciones deliberas, y creación de percepción-generalmente falsa, y amedrantar al contrario- recordemos la realidad ficticia puesta en uso por el candidato oficialista en los años 2000 y en las pasadas primarias del 80/20.

Pues esta realidad político electoral vivida en las primarias y las elecciones del 2020 fue y será expresión de una guerra de encuestas, y por la naturaleza de estos procesos, algunas firmas encuestadoras nacerán y morirán, en general aquellas que no cumplan con las características técnicas y no se ajusten a la Ley Orgánica del Régimen Electoral 15-19, la que está llamada a regular y establecer la formas de su gestión y publicación. Pero no es la más importante forma de legitimar candidaturas, pero tan poco son para infravalorar propuestas, discursos, trayectoria, habilidades y competencias; por igual en este tiempo, no están orientadas a la sociedad, fines democráticos y consensos o para resolver conflictos, las encuestas son usadas como únicas variables para engatusar al elector.

En fin, el sondeo no puede convertirse en un mecanismo de sustitución de la democracia interna de los partidos políticos, instrumento de propaganda y manipulación, por el contrario debe uno de los recursos significativos para diseñar estrategias y un aliado para fortalecer la propuesta político-electoral.

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