En buen sentido: Salud mental obligación estatal

En buen sentido: Salud mental obligación estatal

Antonio Corcino / [email protected]

Por derecho la población debe tener acceso a un sistema de salud adecuado y oportuno, siendo de ese modo una obligación del Estado garantizar el completo bienestar físico, mental y social a la población.

Con pesar recibimos este 10 de octubre, en el que se conmemora El Día Mundial de la Salud Mental. F echa que es establecida por los organismos internacionales dedicados a impulsar la salud universal. En esta ocasión los centra a la prevención del suicidio, debido a su progresivo aumento en la humanidad, los enfocan en identificar tratamientos y la prevención de los trastornos emocionales y conductuales que bajen los niveles de crecimiento de esta causa de muerte en la humanidad.

Desgraciadamente las respuestas de las autoridades gubernamentales dominicanas ante esta preocupación mundial ha sido dedicar vergonzosos recursos al sistema nacional, lo que se traduce en poco presupuesto para la promoción de la salud metal.

Como el suicidio en la República Dominicana se encamina a ser una preocupación social por su progresivo incremento, de acuerdo al crecimiento poblacional, pues se vislumbran niveles alarmantes. Este drama familiar, personal y social, el cual es responsabilidad del Estado parar su avance y socorrer a los familiares. De modo que, ya es tiempo de que las autoridades lo aborden seriamente, pues sus apatías no se corresponde con la preocupación mundial, en tal sentido están en el deber de construir espacios físicos y sociales -para que podamos vivir en bienestar- pues no es cuestión de un día, sino desde la cuna a la tumba.

Para que el Estado pueda revertir su ascenso, está compelido a destinar más recursos para mejorar la calidad de vida, mediante políticas públicas motivadas a mitigar los factores de riesgo del suicidio, garantizando a quienes se desarrollen en ambientes de bajo nivel socioeconómico, consumo de alcohol, estrés y otros elementos que los cause y, evitar que cada año mueran personas producidas por tratarnos de ansiedad y de depresión asociados a este inquietante padecimiento social y mundial.

Entonces, lo que se conmemora hoy, más que un llamado de alerta al nivel que ha alcanzado la taza de suicidio en la humanidad, deberá de aprovecharse para exigirle a los países como es el nuestro, a que dedique mayor presupuesto a la prevención, tratamiento, rehabilitación y la promoción de la salud mental; a que los gobiernos crean e impulsen espacios de sana convivencia, ayudar a las familias afectadas y, que esta fecha, como la de hoy sea para que se les demande a cumplir con su obligación estatal de fomentar la salud metal.

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