En buen sentido: Nuevo año, tiempo para que florezca el cambio

En buen sentido: Nuevo año, tiempo para que florezca el cambio

Antonio Corcino | [email protected]

En algunas regiones de España como de América, por tradición se queman muñecos para recibir al Año Nuevo, como un acto que simboliza lo nuevo por lo viejo.

Al llegar la medianoche del 31 de diciembre de cada año, es cuando se despide el año viejo, y es hora de prepararnos para lo nuevo; renovar y cambiar. Como es costumbre en algunos países el año es despedido y es recibido el nuevo con alegría. También con picardía nos burlamos de la desdicha y la suerte que encarnan las viejas acciones y decisiones ejecutadas, sobre todo, aquellas realizadas por funcionarios públicos que durante sus ejercicios no cumplieron con sus deberes. En tal virtud para esa noche se celebra la llegada del Año

Nuevo quemando figuras en formas de muñecos que encarnan lo viejo, prácticas y actitudes obsoletas, un ritual que se hace para repudiar el pasado, de rechazo.

La festividad de Año Nuevo, debió ser aprovechada por el país, en particular en La Altagracia, para dejar atrás viejas prácticas realizadas.

Los violadores de las leyes y, que mal gastando los recursos públicos, caricaturizándolos mediante un muñeco ardiendo, y de esa manera, establecerla como costumbre la noche del fin de año, y como Verón-Punta Cana, no escapa a esa realidad, por igual habrá de establecer esa forma de satirizar las malas gestiones por no cumplir con sus obligaciones. Como forma de criticar política y socialmente sus actos contrarios a los intereses de la colectividad al llegar la noche del 31 de diciembre y al entrar el nuevo año, reproduciéndola como costumbre para repudiarlos.

Sin embargo, como no existe aún ésta práctica en nuestra nación, si tenemos el voto como ejercicio democrático, para sancionar. Siendo este nuevo año de celebración de elecciones, es la oportunidad de cambiar lo viejo por nueva forma de gestión pública mediante el sufragio, y al recibir los nuevos rayos del sol del año nuevo, por igual es un renacer; fundar nueva forma de gobernar sustentado en planes, otro modelo de manejar los recursos. Los eventos electorales este año es para ridiculizarlos, de castigar lo viejo que simboliza la mala práctica, votando por lo nuevo.

De modo que, mi deseo en este nuevo año es ver al pueblo celebrar, votando por el cambio, por lo que representa lo viejo, por todos aquellos que simboliza el mal ejercicio público, y a ritmo de güira y tambora cantar y bailar «Compadre, váyase en paz”.

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