En buen sentido: Lo absurdo de Verón-Punta Cana

En buen sentido: Lo absurdo de Verón-Punta Cana

Antonio Corcino / [email protected]

El estatus y el rol social de quien nos dirige, como sus decisiones y acciones, de alguna manera impacta el equilibrio social. Es el factor humano, que con sus afecciones psicológicas causan males sociales en la humanidad, como los egos y los complejos manifestados durante el desarrollo de la República Dominicana, los mismos comportamientos replicados en el devenir de Verón-Punta Cana, los que afloran el pesimismo, lo absurdo de nuestra existencia.

Al leer El mito de Sísifo de Albert Camus, comparo lo que vivió este personaje de la mitología griega, lo absurdo de la humanidad, angustiada por encontrar un sentido a su vida o significado a su existencia, como lo describió este escrito francés. Este ensayo expresa por lo que atraviesa el hombre de este tiempo y, en él, el dominicano, como la amargura que sufren los residentes de Verón-Punta Cana por las faltas de políticas públicas implementadas desde que fue elevado a distrito municipal, absurdo del que no han podido escapar, que no sea: el suicidio, la conversión religiosa o la aceptación colectiva; pero estas no son las únicas opciones ante esta cruel realidad, por el contrario debemos esperar las elecciones de febrero y elegir una salida viable.

El castigo, al cual nos han sometidos las pasadas y presentes autoridades distritales en formas de desorden, caos y carencias de servicios en cantidad y calidad, es como el desconsuelo que padeció Sísifo, como si estuviésemos empujando cada día un gran peso cuesta arriba- por la no oportuna y adecuada planificación- y, antes de alcanzar una posible solución, tenemos que empezar de nuevo, una y otra vez este frustrante y paradójico proceso, al cual nos tienen condenados quienes nos gobiernan; en fin, a una historia sin fin o contrasentido despiadado.

Sin embargo, las propuestas conocidas hasta ahora, no son muy esperanzadoras, capaces de superar estos pecados sociales; no control y ni regulación (arrabalización y migratorio), mala operatividad en los servicios y pésima distribución de las riquezas. De modo que no se ven en el relieve político aspirantes garantes o, lo que puedan crear la base para terminar con este ciclo interminable de males; no se vislumbra aun una propuesta confiable, por los menos las conocidas para las primarias de octubre, sino puro espejismo y demagogia, los que solo buscan incesante, obsesiva y delirantemente el poder, como los primeros rayos de sol que recibimos cada mañana y después al llegar la hora de ejecutar, se hunden bajo el horizonte; dignos representantes de la desilusión y lo absurdo para Verón-Punta Cana.

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