En buen sentido: Enfrentar lo global con lo local

En buen sentido: Enfrentar lo global con lo local

Antonio Corcino / [email protected]

En general, la República Dominicana como destino turístico es una marca establecida con elementos diferenciales; un arma de contraofensiva. En cambio, Punta Cana tiene que forjar su identidad para poder encarar sus embates.

El producto turístico dominicano está a la defensiva, como destino lucha por conservar su posición en los mercados emisivos. Esto se manifestó en una disminución en el flujo turístico en relación a esta fecha del año del pasado y una baja en los precios de las habitaciones. Este fenómeno no podría considerarse como una crisis, más bien, es un momento dentro de la actividad turística causado por el cuestionamiento de nuestra imagen en algunos mercados emisivos, por no manejar algunos hechos oportuna y adecuadamente, circunstancias que terminó generando pérdidas económicas, inquietudes en el sector y en los inversionistas.

El producto turístico dominicano tiene que ser defendido como tal, y no solo resaltando los valores positivos que generan a la nación, creyendo de esa manera, que como modelo de sol y playa en el Caribe es nuestra fortaleza.

Operamos como si no tenemos competencias o no generamos celos y que no somos de interés noticioso en este mundo globalizado y de tecnologías de la información. En cambio hay que trabajar tomando en cuenta lo competitivo de esta actividad y, promovernos como un destino responsable; resaltando nuestra identidad para resistir a lo global.

Los atributos de Punta Cana merecen ser proyectados como lo nuestro, el blindaje que nos deberá unir, formada de la unidad de voluntades y sectores mediante una comisión convocada por don Frank Rainieri, quien lo hizo por una noble causa, que seamos un cuerpo y nos coloquemos en la primera línea de defensa para proteger nuestra imagen en el mundo. Pero para sumarnos entorno a ese propósito. En tal sentido, debemos establecernos como comunidad turística sostenible, estable y segura. Específicamente definir lo que nos caracteriza; nos da significado como sociedad, sentido de pertenencia, y nos podrían identificar como destino turístico. Ese sería nuestro mejor mecanismo de defensa; la unidad en la diversidad para salvaguardar nuestra actividad.

Para salir del estado de vulnerabilidad en el que nos pretendieron colocar, hay que redibujar nuestra industria turística. Esas personalidades que dijeron presente a la invitación de don Frank a formarnos como un pelotón, debe ser sobre la base de la determinación de nuestro ser y la visión que tenemos como comunidad.

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