EN BUEN SENTIDO / El paramédico político

Antonio Corcino.

ANTONIO CORCINO / [email protected]

Lo que más se parece al transfuguismo, es paramédico político un fenómeno que consiste en recoger a un dirigente descontento, no satisfecho con influencia política en una localidad en donde esta baja la popularidad del interesado y se quiere conquistar, mantener, fortalecer o asegurar; entonces es el acto de levantar al herido político y ofrecerle una posición política o un cargo en el gobierno.

Ambas conductas políticas como el tránsfuga- el herido y el paramédico, tienen como elemento común, un maltratado y es un contrario, pues se atrae dándole los primeros auxilios para estabilizar su vida política con ofertas y prebendas.

Estos comportamientos siempre están presentes durante las elecciones tanto en América como Europa; Estos ejercicios son moral y éticamente cuestionables por la opinión pública, el nuestro no es la excepción; razón porqué ha sido necesario legislar para controlar y regularlos mediante leyes, al menos el transfuguismo, no así el del paramédico político, dichas conductas políticos cohabitan en tiempo electorales, pero estas actitudes, de alguna manera, quebranta la actividad política, lo que motiva a ponerle frenos por ser peligrosa para la salud de la democracia y la institucionalidad; actos de aparente derecho, pero ya prostituidas, por las formas como son practicadas por gobiernos y partidos.

Ya sea víctima o golpeado en política, el paramédico político es una conducta nociva para el ejercicio político; podría argumentarse razones personales y políticas de pasar de un partido a otro, como herido o tránsfuga; por ejemplo el partido del gobierno en pasadas elecciones ha utilizado ambulancias para buscar heridos, no conforme y nombrarlos; también este recurso se practica localmente por los opositores del gobierno local, quienes acercan a los maltratados, adherir y proteger con cuotas de poder o facilidades para que se expresen en contra de la gestión local.

En tanto una de esta práctica política está establecida en la Ley 33-18, no así al del paramédico con ambulancia política, pues ésta habla sobre la afiliación, formas y cuándo se debe cambiar de un partido a otro, un acto que en general se acentúa en individuos que buscan de manera personal mejorar su vida, no el bien común; más bien es una táctica partidaria.

Son múltiples los motivos por las que un político decide abandonar una causa y admitir otra, considerada de traición o una buena táctica de recogerlo; sin embargo es lamentable que la Ley y sus reglamentos no establezcan el papel del paramédico político, sus implicaciones y los daños a la actividad política.

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