EN BUEN SENTIDO / El Complejo de Hamlet

Antonio Corcino.

ANTONIO CORCINO / [email protected]

Shakespeare al poner en la boca de Hamlet, también a mí me atrapa el soliloquio «ser y no ser», al valorar su conducta, como este complejo está presente en la política dominicana; cuestionar como la duda existencial de algunos políticos, así como impacta a la actividad partidaria; esa es mi cuestión.

Siendo Hamlet un personaje abatido y decepcionado, combatiendo con su ser interior por saber cuál es su destino, por eso se apoya en Horacio, sus consultores para que los oriente.

Su comportamiento errático y cambiante los distingue; conducta extraña que preocupan a su familia y compañeros de partido, sin lugar a dudas, las inquietudes los invaden, quienes no aseguran si podrá ser capaz de lidiar con el bien y el mal; la libertad y la responsabilidad como hombre de negocio; esquematizado en función de costo y beneficio; a invertir, a siempre ver resultado inmediato, pero como hombre dual, el cual comparte su gris vida con la política, ignora que en esta actividad los resultados no se miden económicamente.

La figura literaria del príncipe Hamlet es usada para expresar y describir comportamientos que denotan vacilaciones, inseguridad extrema, escasa autonomía para actuar y sentirse un cobarde o no enfrentar sus convicciones; son signos y síntomas psicológicos y psiquiátricos que definen su personalidad.

En algunos casos esta persona suele hacer como el avestruz, que guarda su cabeza en hoyo de actividades seguras y confiables; como el aval que da la certeza, de esconderse entre números.

En cambio, en su relación prefiere a Ofelia, la que representa la angustia y la histeria, pero en su subconsciente esta la Reyna Madre Gertrudis (La Rentabilidad). La política como ciencia humanista, para quien padece de ese complejo entiende que la actividad política es social, la cual ve muy compleja, por eso prefiere las ciencias exactas.

A la hora de establecer vínculo es sobre la base de amo y siervo; jefe y obrero. En definitiva, el Complejo de Hamlet en política establece la vacilación debido al escrúpulo y la meditación excesiva a la hora de tomar una decisión; es compresible pensar bien antes de actual; en fin, es un típico comportamiento que distingue algunos de los políticos criollos.

Entonces, el príncipe Hamlet es un símbolo de la preocupación y la confusión, no podrá ser exitoso políticamente, por lo que muere, ya que esa vida de fina simulación no cabe dentro de las matemáticas y la lógica, las que oculta su incertidumbre y minusvaloración.

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