En buen sentido: Derecho cultural

En buen sentido: Derecho cultural

Antonio Corcino | [email protected]

Es obligación del Estado sembrar y auspiciar la creación de bienes culturales como derecho a su participación y disfrute, sin manipularlos a su favor.

Si cultura es todo lo que hace el humano; rasgos distintivos, espirituales, materiales e intelectuales en forma de artes y letras, también sistemas de valores, símbolos, tradiciones y creencias colectivas; lo que conforman, de ese modo, el patrimonio cultural de una nación, región o localidad.

En tal sentido, la Constitución y las leyes dominicanas instruyen al Ministerio de Cultura a coordinar el Sistema Nacional de Cultura, como órgano responsable en diseñar e implementar políticas, planes y programas de gestión, y promoción cultural; y por intermediación de los ayuntamientos y las direcciones distritales a organizar actividades culturales en sus territorios, en fin, ejecutar políticas culturales.

Sin embargo, desde que Verón-Punta Cana fue elevado a distrito municipal, sus gobiernos locales no han sido capaces de garantizar el derecho cultural y sus beneficios a los residentes y visitantes, como también de preservar el patrimonio cultural, como la herencia de origen taina; en forjar la identidad local sustentada en los elementos distintivos, los que son propios como congregado humano, por no haber apoyado y estimulado a las personas, comunidades e instituciones a la promoción de las expresiones artísticas y culturales a nivel local. El hecho de organizar y montar un carnaval, el cual no tiene las características de una genuina y auténtico expresión popular ni manifiesta el sentir de la gente, más bien es un espectáculo inoportuno e inadecuado, de igual manera, el haber construido una casa de la cultura, con la ausencia de planes y formación de gestores, no son necesariamente actos garantes de derecho cultural per sé, sino allantes y bultos de justificación presupuestaria.

Los aparentes aportes a la cultura de la actual gestión distrital, son insignificantes, pues no buscan edificar los cimientos de una cultura que exprese y represente lo de Verón-Punta Cana, lo nuestro y lo local ante global, peor aun cuando dichas acciones están desvinculadas de la realidad social y nacional. Son sin sentido, por no estar motivadas a aseguren derechos a las personas y las comunidades a gozar de políticas públicas culturales.

En tanto, es deber del gobierno local establecer la base para la creación cultural, la formación y apoyar a los gestores culturales; que la ciudadanía valoren los bienes culturales, que se podrían definir, conservar y difundir manifestaciones culturales, así como propiciar espacios socioculturales, construir la identidad cultural y estimular la creación cultural; pero seguimos siendo una comunidad sin rostro cultural.

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