El Gobierno se juega una pelota caliente

PUNTA CANA, RD.- Aunque no lo dijo de manera directa en su discurso por cumplir casi tres meses como jefe de Estado, quedó más que claro que el presidente Luis Abinader no tiene previsto continuar con el paquete de ayuda asistencial creado en medio de esta pandemia, más allá del 31 de diciembre de este año que casi termina.

De hecho, los nombres de Fondo de Asistencia Solidaria al Empleado (FASE) y Pa’ ti, ni siquiera figuran en el proyecto de presupuesto para el año entrante.

Cuando en su discurso del pasado lunes Abinader dijo que el Gobierno tuvo que hacer esfuerzos extraordinarios para poder financiar esos programas hasta finales de este año, fue quizás una forma sutil de referirse a un tema que para un presidente resulta difícil de tratar con la franqueza que amerita.

Y es así. No es tan fácil decirle en este momento a cientos de miles de desempleados que a partir de enero no seguirán contando con la única fuente de sustento que por ahora reciben.

El asunto es complejo. El Gobierno se encuentra actualmente empeñado en recaudar los recursos que necesita el Estado dominicano para responder a las necesidades más básicas, atendiendo a un orden de prioridades que igualmente se reflejan en el proyecto de estimación de ingresos que cursa en el Congreso Nacional.

Dicho de un modo más simple, lo que interesa al Gobierno es atender a situaciones impostergables y para las cuales necesita recursos económicos urgente: evitar que más gente siga enfermando y muriendo por el covid-19, garantizar un año escolar que pone a prueba la capacidad del sistema educativo nacional, y velar porque los sectores más vulnerables tengan al menos raciones alimenticias mínimamente dignas.

PREOCUPANTE ENCRUCIJADA

Los programas FASE y Pa’ ti envuelven altas sumas de dinero. Y por esto el presidente Abinader recordó que los 200 mil millones de pesos del presupuesto complementario, aprobado en septiembre pasado, fue precisamente para poder atender obligaciones de carácter humanitario surgidas por la pandemia, entre ellas cumplir hasta finales de este año con estos planes de ayuda económica.

El otro programa, “Quédate en Casa”, también creado por motivo de esta pandemia, no correrá con esta misma suerte, porque es el equivalente a “Comer es Primero”, que de acuerdo a lo dicho por Abinader será retomado con su promesa de campaña de la Tarjeta Doble, que en vez de 825 pesos los beneficiarios recibirán 1,650 pesos.

“Comer es Primero” existía desde antes de la pandemia del covid-19. Lo que parece ser una medida incómoda de revertir es seguir con los programas de ayuda social creados por esta crisis sanitaria. A lo que teme el Gobierno es a que, de prorrogar esas ayudas, se produzca un hoyo en las finanzas públicas que altere sus proyecciones en términos de recaudación de ingresos.

¿Qué podría pasar, entonces? También es algo incierto. Pero desde ya el presidente deberá articular alguna estrategia de contención, para afrontar la avalancha de protestas que podría derivarse de esta medida impopular.

Para un segmento importante de la población dominicana el horno no está para galletitas. Mucha gente comienza a desesperarse, sin empleos y con una multiplicidad de compromisos que implican dinero. Esperemos el desenlace.

 

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