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EDITORIAL/ Proteger y precaver, clave durante estos días

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La mayoría de las empresas, públicas y privadas, ya desembolsaron el doble sueldo, regalía o bono de Navidad a sus empleados, lo que sin lugar a dudas ha generado un movimiento inusual en todo el ámbito nacional.

Con este dinero, muchas personas aprovechan para saldar o reducir a su mínima expresión deudas contraídas durante todo el año. Otros, en cambio, usan esta entrada extra de recursos para comprarse enseres para el hogar o iniciar un negocio particular.

En fin, el doble sueldo es y será siempre una excelente alternativa para el desahogo de ciudadanos que durante el año contraen serios compromisos financieros, y que con su salario ordinario se les hace realmente imposible afrontar.

Por esta razón, resulta más que oportuno que las autoridades responsables de la seguridad ciudadana dispongan, sin escatimar esfuerzos, de la mayor cantidad de agentes al servicio de una ciudadanía que quiere y merece disfrutar de estos días sin sobresaltos.

De hecho, ya en las calles se pueden apreciar policías patrullando en puntos estratégicos, generalmente por donde circula un mayor número de personas, en centros de diversión y comerciales de toda clase de artículos.

La delincuencia sigue siendo el principal escollo que presenta el Gobierno, y así quedó comprobado hace poco en un estudio de opinión realizado por la firma encuestadora Gallup. No pasa un día sin que seamos sorprendidos por esas noticias que perturban la vida de todos, que llenan de pavor a gente de todos los estratos sociales, porque nadie está exento de ser una víctima fatal de algún desalmado.

El crimen y la delincuencia callejera se combaten con manos firmes, con planes a largo plazo y sin caer en excesos.

Eso es lo que pide el pueblo dominicano hasta la saciedad, un mayor nivel de protección estatal que le permita sentirse relativamente seguro en su propia tierra.

El clamor colectivo es que estos días en que celebramos el nacimiento del niño Jesús no sea empañado por desgracias de ningún tipo, y mucho menos por acciones delictivas que atenten contra dominicanos trabajadores y productivos que aspiran a vivir en santa paz.

El espíritu de la Navidad debe brillar en cada hogar, donde ha de prevalecer la armonía, la dicha y felicidad que caracterizan estos tiempos de fiestas.

No permitamos que nadie intervenga en el objetivo común de pasarla bien junto a nuestras familias y amigos. Ojala que seamos capaces de adoptar medidas precautorias para que al final de estas festividades podamos retomar el ritmo normal de nuestras vidas.

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