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EDITORIAL / De lo natural a lo incierto

Un padre, es el familiar más directo que puede tener un ser humano. Es, junto a la madre, el fecundador y dador de la vida.

Un abuelo, tío u otro pariente cercano, suponen ser el soporte para los padres logren cumplir a cabalidad la responsabilidad de criar a unos individuos en amor y esmero, para que sean entes con el menor grado de conflictos existenciales posible.

Sin embargo, cuando justamente esos hombres de la casa, los protectores naturales, se convierten en los verdugos de sus hijos (hembras y varones); entonces la vida da un giro hacia lo incierto.

La magistrada Silveria Poueriet, encargada de la Unidad de Atención a Víctimas de Verón-Punta Cana, definió el incesto como todo acto de naturaleza sexual que proviene de un familiar, y señaló además que en el tiempo que tiene de inaugurada esta unidad ha atendido cuatro casos de este tipo.

Poueriet refiere que el Código Penal de la República Dominicana establece que el incesto se constituye cuando se realiza por un adulto mediante un engaño, violación, seducción y obligación o constreñimiento.

El niño o adolescente es el mayor afectado, pues al ser sometido a un acto que altera su naturaleza, de inmediato sufre daños que perdurarán para toda la vida. Sin embargo, pese a lo dramático que suelen ser estos casos, la misma funcionaria del Ministerio Público en Verón explica que el incesto, es uno de los delitos más complicados para trabajar, pues no es comúnmente denunciado, porque se da en el seno de la familia y les resulta vergonzoso tratarlo.

Como dice Poueriet, en poco más de un año se han conocido sólo cuatro casos, pero en esta sociedad sabemos que esos son los menos.

Es preciso que los padres y adultos responsables hagamos un alto y que ayudemos a que los abusos a niñas, niños y adolescentes desaparezcan de nuestro entorno.

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