Francisco Nuñez, dominicano en Venezuela

Dominicano residente en Venezuela: “Yo no tengo miedo de seguir aquí; no me quiero ir”

Verón-Punta Cana. A pesar de la profunda inestabilidad política, económica y social que atraviesa en estos instantes Venezuela, los dominicanos que durante la década de los 70’ y 80’ migraron hacia esa nación y que aún permanecen en ese país, aseguran que sobreviven a la crisis, pero que no es un motivo que los impulsaría a regresar a su país.

Aunque pasan por las mismas penurias que enfrentan los ciudadanos venezolanos, los dominicanos residentes en el país suramericano sienten que sería desleal abandonar esa tierra que por muchos años les brindó oportunidades de trabajo y de formar una familia. Muchos de ellos se establecieron y aun desarrollan sus vidas en varias ciudades venezolanas, principalmente en la capital, Caracas.

Pero a pesar de que constantemente visitan a sus familiares en República Dominicana, varios de estos compatriotas dicen que hay un impulso que les hace volver a Venezuela, reconociendo las dificultades en el acceso de alimentos, medicinas y artículos de higiene personal y que más bien ha dado un motivo a los propios ciudadanos de ese país para desplazarse a diferentes territorios del mundo.

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Los criollos que permanecen en la nación suramericana son más de 25 mil aproximadamente, según el Instituto de Dominicanos en el Exterior (Index). Allá todavía mantienen las costumbres de su patria y ven con optimismo que la crisis venezolana puede superarse, incluso sin intervención extranjera.

A pesar de que algunos han regresado, muchos de los dominicanos residentes en Venezuela se mantienen allá y se resisten ante la crisis política. La mayoría de ellos viven en la zona de La Pastora, Caracas.

Francisco Núñez, es nacido en Santiago de los Caballeros, llegó a Venezuela en 1984 cuando tenía 9 años de edad. Asegura que la comunidad dominicana allá se ha reducido y calcula que permanecen alrededor de menos de 50 mil criollos. Muchos de ellos decidieron regresar a República Dominicana por la situación económica que enfrentaban, pero Núñez está convencido que también un número significativo se quedó por el apego a las raíces venezolanas.

“Sigo aquí, Venezuela está pasando algo tremendo y que no se había visto nunca. Muchos dominicanos consideramos que tenemos mejor calidad aquí que en República Dominicana, con todo y los problemas que existen actualmente en el país. Sufro la misma situación que pasan los venezolanos; sufro para obtener medicamentos, pero es algo que confío va a pasar”, aseveró.

Núñez dice que la crisis económica se debe a que el Gobierno de la nación suramericana ha descuidado este aspecto. Sin embargo, añade que también ha sido culpable una parte de la población que le gusta el “facilismo”.

Este ciudadano manifestó que a Venezuela la presentan ante el mundo como un país peligroso por sus altos índices de inseguridad, y que la misma situación pasa con República Dominicana, para dañar su imagen.

De hecho, hace aproximadamente dos meses estuvo en la isla y se sintió muy bien acogido por sus compatriotas. No obstante, se mostró seguro en decir que en Venezuela aún se puede vivir en paz.

Actualmente, Núñez labora como técnico de redes en la principal empresa estatal de telecomunicaciones venezolana CANTV (Compañía Anónima Nacional de Teléfonos de Venezuela), pero que a pesar de devengar “buen sueldo” realiza otras labores adicionales, que a su juicio es lo que hacen los dominicanos cuando viven en el extranjero para poder salir adelante.

“No vivo como un rey, porque tengo que luchar para sobrevivir. No tengo una botella y aquí no es como en República Dominicana, donde la gente pudiera decir que tengo una botella por trabajar con el Estado.

Dominicanos en Venezuela
Dominicanos en Venezuela.

Trabajo muchas horas y de hecho este oficio lo ejercí en mi país en lo que era la Compañía Dominicana de Teléfonos (Codetel)”, expresó. A pesar de haber llegado en 1984 a Venezuela, Núñez volvió a su país en el año 2002, como consecuencia de una situación política compleja creada por el golpe de Estado que se le dio al entonces presidente Hugo Chávez.

Estando aquí, laboró en Verizon, incluso uno de sus hijos nació en suelo dominicano. Al cabo de unos años, retornó a Venezuela, tuvo dos hijos y su esposa es ciudadana venezolana, pero él se mantiene con la condición migratoria de residenciado.

En los actuales momentos, vive en Caracas, en la zona de La Pastora, un lugar que en la década de los 70’ y 80’ acogió a muchos dominicanos, puesto que recreaba a la zona colonial de Santo Domingo. Núñez aprovechó y se quejó de la poca atención del personal de la misión diplomática criolla en el país suramericano, poniéndole difícil tramites como la obtención de pasaportes y por tanto se le dificulta llegar hasta su propia tierra. Además, asegura no están preparados para brindar protección a sus compatriotas.

 “NO TENGO MIEDO”

Pedro Rodríguez, es otro dominicano nacido en la ciudad de Santiago de los Caballeros. Llegó a Venezuela en 1989, pero sus padres ya estaban desde 1976. Vive en Caracas, muy cerca del sector La Pastora.

Está casado con una colombiana, con quien tuvo hijos en la nación bolivariana. Actualmente, se desempeña como sastre, de cuyo oficio asegura es muy valorado allá. Pese a la crisis política, social y económica, a Rodríguez todavía no le pasa por su mente salir de Venezuela para volver a República Dominicana. Dice que sus nueve hermanos vivieron allá, aunque varios de ellos volvieron a su patria.

Se define como un defensor de la Revolución Bolivariana, que creó en 1999 Hugo Chávez a su llegada al poder. Considera que la compleja situación que enfrenta Venezuela es causada por un complot internacional que afecta su imagen, y que lo que persigue es ocupar los recursos naturales.

“Llegué a Caracas, me gustó esta ciudad; muchos de los dominicanos que conozco han vuelto a nuestro país. En mi caso, volví a mi tierra, pues en el año 2001 tuve una oferta de trabajo y no me readapté, lo cual hizo que me regresara a Venezuela al cabo de un año.

Vivimos lo mismo que los venezolanos, como la subida de precios de los productos, cosa que para mí es intencional, y al comercio lo están utilizando con fines políticos para que la gente se moleste contra el Gobierno”, destacó.

Rodríguez señaló que si en República Dominicana se enfrentara la situación que vive Venezuela, la explosión social fuera enorme, cuestión que le hace admirar la capacidad de resistencia de la población venezolana, que a su juicio, ha sabido aguantar.

En los actuales momentos, está legal en Venezuela porque obtuvo su residencia y eso conllevó a la tramitación de la nacionalidad, que adquirió hace unos 7 años. Dice que conserva sus documentos dominicanos y constantemente viaja a su patria y mantiene sus costumbres, lo cual se refleja en el modo de vida. “A mi hijo le enseño las costumbres de mi país; es tanto así, que yo preparo moro, mangú y otras comidas típicas, porque son mis raíces. Yo no tengo miedo de seguir aquí, no me quiero ir, me enamoré de esto y tengo mucha fe de que Venezuela se repondrá, porque su gente es muy preparada además”, indicó.

Rodríguez manifestó que reconoce que la gran mayoría de dominicanos ha regresado con su familia, pero que en la zona de La Pastora aún quedan muchos, con quienes suele compartir sobre todo los días domingos.

ANTECEDENTES

La República Dominicana y Venezuela son dos naciones que se han caracterizado por tener lazos históricos, inclusive desde los tiempos de la colonización, cuando se establecen importantes relaciones entre la Capitanía General del país suramericano y la isla Española, donde salían las grandes expediciones después del descubrimiento.

Los dominicanos fueron la población más numerosa procedente del Caribe insular, quienes entre la década de los 70 y 80, vieron una oportunidad en aquel país próspero para trabajar y sacar adelante a sus familias. Para entonces, se estimaban unos 60 mil residentes en Venezuela.

Este grupo lo conformaban artesanos, obreros, dedicándose muchos a laborar por su cuenta. Las mujeres eran modistas, peluqueras, empleadas domésticas, o tenían negocios de comida, La población criolla se localizaba esencialmente en Caracas, agrupándose en el casco central de la ciudad, en el barrio La Pastora, que tenía además ciertas características arquitectónicas que permitían recrear la zona colonial de Santo Domingo.

De esta movilidad, han surgido varias de familias dominico-venezolanas que los hijos intentan reingresar a República Dominicana junto a miles de venezolanos que las condiciones políticas, económicas y sociales expulsan.

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