Sacerdotes de la Diocésis de La Altagracia

Diócesis de La Altagracia recibe a tres sacerdotes recién ordenados

Artice

Bávaro. Ángel Edgardo de la Rosa Leonardo, Sergio Cordero García y Eduardo Luis de Gracia Santana, oriundos de La Romana, son los tres nuevos sacerdotes que se ordenaron y que recibe la feligresía de la Diócesis Nuestra Señora de La Altagracia.

Acto seguido de su ordenación, los sacerdotes celebraron su primera eucaristía en su parroquia de origen; Santa Rosa de Lima, en La Romana, seguida con la segunda misa en la parroquia Jesús Maestro, en la zona de El Cortecito, en Bávaro, en forma de gratitud al padre Jorge Reyes, quien fue que los envió al seminario cuando iniciaron su proceso de formación sacerdotal.

Los sacerdotes fueron distribuidos en diferentes zonas: Sergio Cordero fue enviado al Seminario Menor San Pablo, en Higüey y conjuntamente estará a cargo de una parroquia de esa ciudad.

Asimismo, Ángel de la Rosa se suma a los tres sacerdotes de la zona turística Verón- Punta Cana, quien estará en la parroquia Jesús Maestro, acompañando al padre Reyes.

Mientras que, Eduardo de Gracia, fue enviado a la parroquia Santa Cruz, en El Seibo. Estos, que tuvieron una formación sólida y acorde a la realidad que vive la Iglesia católica en estos momentos, comenzaron su proceso vocacional en el 2005, concluyendo sus estudios en el Seminario Pontificio Santo Tomás de Aquino. Así lo aseguró el padre Jorge Reyes, párroco de Jesús Maestro.

“Estos tres sacerdotes son muy centrados en su vida vocacional, saben bien lo que quieren, están preparados para hacerle frente a la realidad que está viviendo la Diócesis Nuestra Señora de La Altagracia, que necesita misioneros, hombres preparados para poder responder a las inquietudes de la realidad de hoy, son personas muy fieles, honestos, responsables a la misión encomenda, y muy bien preparados a nivel de la pastoral”, indicó.

Reyes al describir a los nuevos sacerdotes. A su vez expresó que la vocación sacerdotal ha aumentado a nivel nacional, y que en la Diócesis de Nuestra Señora de La Altagracia han entrado al seminario alrededor de 40 personas en los últimos tres años, lo que muestra el incremento de ingreso al Seminario Menor, pero aún permanece la necesidad de más vocaciones, ya que la población en esta región ha ido creciendo, así como las necesidades de la población, por lo que se necesitan no sólo hombres, sino también mujeres que decidan abrazar la vida religiosa consagrada.

Uno de los nuevos sacerdotes, mientras recibía la ordenadociòn por parte del obispo, monseñor Gregorio Nicanor Peña Rodríguez.

PROCESO DE FORMACIÓN

Comunicó que la Iglesia católica realiza mensualmente las jornadas vocacionales, donde pueden participar adolescentes entre 13 y 14 años, que tienen la oportunidad de ir descubriendo su camino vocacional.

“Cuando éstos ya pasan a primero de bachiller, pueden ser elegidos para entrar en el Seminario Menor”, señaló el sacerdote Reyes.

Dijo que la iniciación de la formación para ser sacerdote inicia con este ingreso al Seminario Menor, ubicado en la sección Santana, en Higüey, con una duración de cuatro años, que son los que van al nivel de bachillerato, donde estos descubren su verdadera vocación y ver si verdaderamente están en el llamado de la vida consagrada; por tal razón, muchos pueden salir después de este proceso.

Después, pasan al año introductorio o propedéutico, llamado año del pre filosofado, y son enviados a Santiago. Más adelante, al concluir este año, si la persona en formación lo decide, al igual que los formadores, pasan al siguiente nivel que es el Seminario Mayor.

El Seminario Mayor, ya es de categoría de universidad, en donde pasan cuatro años más, en el proceso de la filosofía, donde los seminaristas terminan con una licenciatura con titulación de la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra (PUCMM).

Concluidos los cuatro años, si lo ven actos para la vocación sacerdotal y la persona aún está interesada, se pasa a la teología, en la que se estudia por cuatro años más propiamente sacerdotales, acumulando 13 años de todo el proceso de vocación para ser formados.

Más adelante, si el obispo lo ve adecuado, pasa a ser diácono y a ser preparado en otro proceso. Toda esta preparación es para poder escoger jóvenes adecuados para estas relevantes funciones.

Reyes hizo un llamado a las personas para que se consagren a la vida sacerdotal y religiosa, para que abracen el evangelio y el compromiso de consagrar su vida al servicio de la iglesia.

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