DETRÁS DEL HORIZONTE / ¿Podrá el PLD ir más allá del 20?

Darío Yrizarry .

DARÍO YRIZARRY / [email protected]

Muchos argumentos han sido usados por los adversarios de un partido que, arribando a 20 años de ejercicio en el poder viene dejando una estela cargada de insatisfacciones a los problemas fundamentales de la sociedad dominicana.

Un gran número de escándalos de corrupción no han sido objeto de aplicación de justicia debido a una aberración insostenible en el tiempo: la dependencia o sumisión del poder judicial al poder ejecutivo.

Organizaciones civiles también se unen al clamor de la oposición al ver con mucha preocupación los aprestos del partido de gobierno a buscar un nuevo periodo más allá del 2020 a pesar de que la delincuencia nos abruma, la migración ilegal haitiana que nos cercena la dominicanidad y nos rasga el presupuesto en salud, sumado a las incesantes violaciones a nuestras fronteras por el narcotráfico internacional, lo que es una evidencia de su porosidad.

La ausencia en nuestro país de un político o empresario condenado por el caso Odebrecht, es una espinita en el zapato que molesta a la sociedad en su conjunto, lo que se ha constituido en un clamor a todo pulmón de las mayorías.

La Iglesia católica se ha visto obligada a usar el escenario clerical de la Catedral Primada de América para lanzar duras críticas a través del Sermón de las Siete Palabras, donde no hubo mensajes subliminales, más bien criticas contundentes y puntuales a la clase peledeísta gobernante en temas tan álgidos como el intento de modificación a la constitución, el secuestro de la justicia, la defensa de intereses personales, el irrespeto y la desvalorización que desde esta clase gobernante le infringe a la constitución y la soberanía, la falta de supervisión en las construcciones de las edificaciones escolares, la falta de independencia de los poderes del estado y la lucha contra la delincuencia, corrupción, impunidad y la inseguridad ciudadana.

Ya los evangélicos liderados por el pastor Ezequiel Molina, en la concentración habitual del primero de enero había hecho pronunciamientos similares, exhortando a la comunidad cristiana participar en actividades políticas a los fines de adecentar y transparentar las ejecutorias de los funcionarios electos.

Esto se hace una necesidad en el país. La Fundación Institucionalidad y Justicia (FINJUS) haciéndose eco del Sermón de las 7 palabras ha declarado que “estamos en un momento decisivo para avanzar en la consolidación de la democracia, el Estado de derecho y especialmente por reanimar una justicia que “parece inmóvil e incapaz de castigar la gran corrupción”.

La borrachera de poder se manifestó a escasos minutos del sermón, cuando el señor Roberto Rodríguez Marchena compartió un twit de una encuestadora cuyos resultados resaltaban la perdida de membresías de la Iglesia Católica, generando duras críticas al incumbente ya que, por intuición su declaración iba como una respuesta a los católicos. Muchas “puntas de lanzas” se ciernen sobre su cabeza.

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