DETRÁS DEL HORIZONTE / Pacto Mundial sobre Migración, una odiosa imposición

Artice
Darío Yrizarry.

DARÍO YRIZARRY / [email protected]

El Pacto Mundial por la Migración es un documento elaborado por la Organización de las Naciones Unidas y consensuado con los 193 países miembros, contentivo de 23 principios que contemplan proteger y beneficiar a grupos decidan emprender un viaje migratorio y del cual la República Dominicana se hizo compromisaria, ha desatado una ola de opiniones encontradas, la mayoría en contra.

La idea nace en Europa en el 2015 como una respuesta a la crisis migratoria desatada después de la segunda guerra mundial y que Europa sufriera la mayor invasión de migrantes jamás vista por esos países y cuyo documento fue pre aprobado en la asamblea general de la ONU en el 2016, pretendiendo formalizarlo los días 10 y 11 de este mes de diciembre.

Ya en un gran número de países este pacto multilateral ha concitado el rechazo, tal como ocurrió en Estados Unidos y parte significativa de la Unión Europea, quienes consideran esto como “un ataque a la soberanía nacional de los países y que merma la capacidad para trazar su política migratoria”.

Hay un consenso sobre este pacto casi a unanimidad en el mundo: este tema tiene que hablarse con las gentes; tiene que debatirse con aquellos que componen lo que llamamos sociedad para ver lo que piensa y determina lo que quieren sobre tan delicado mandato. El referéndum como instrumento constitucional democrático de consulta establecido en el artículo 210, acápite 2, ha sido ignorado por el gobierno.

Para la República Dominicana no es tan fácil aceptar este documento; se hace casi inaceptable entendiendo que la migración haitiana es un problema descomunal e histórico y, de acuerdo a lo planteado por algunos países europeos, se teme que una vez aprobado este pacto, pudiera ocurrir una avalancha mundial migratoria, impactando grandemente la soberanía de los países respecto del derecho que tenemos a aplicar nuestras leyes migratorias.

Pensar solo en la idea de que el país cree las condiciones de estatus legal de los inmigrantes como lo plantea este documento, da terror.

No es posible que nuestros vecinos, además de caminar libremente por nuestras calles, el estado tenga que sustentarlos con derechos que nunca han adquirido en República Dominicana a costa de los que pagamos impuestos.

Es un “palo asechao” lo que el gobierno de Danilo Medina ha querido darnos con este tratado que ha sido firmado desde el año 2016 y es ahora, justo a días de formalizarlo que los dominicanos nos damos por enterados, lo que nos indica que el gobierno ocultó la información hasta la proximidad de la firma, haciéndole el juego a las pretensiones de la ONU de darle estatus de Derecho Humano a los desplazamientos humanos o migraciones.

Definitivamente, los dominicanos no estamos en capacidad de aceptar y firmar este documento. Debemos hacer un rechazo total en sus 23 puntos para así, al menos contribuir a que la dominicanidad como identidad de nuestro pueblo se preserve.

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