DETRÁS DEL HORIZONTE / ¡Orden en la sala!

Darío Yrizarry .

DARÍO YRIZARRY / [email protected]

La solemnidad de los espacios públicos (salones) donde se celebran reuniones legislativas y resolutivas no se presume, por el contrario se asume.

Pero para que esta condición de reverencia sea percibida por el munícipe y traducida en respeto por los mismos, va acompañada de muchos aspectos como, de primer orden una adecuación de los espacios (ambientación tales como mobiliario, color de la pintura, diseño del estrado, pinturas alegóricas entre otros detalles).

La solemnidad necesita estar acompañada del respeto de los miembros que componen la tribuna. Y este respeto debe ser reflejado por las figuras de sus tribunos como pago moral a un pueblo que los eligió ser sus representantes.

Esas son de las abundantes cosas que debemos transformar en la dirección Distrital porque las acciones tanto de estos como las de algunos comunitarios no se corresponde con el respeto que se le debe tanto a los honorables miembros como a los munícipes que participan, interesados que sean tomados en cuenta para resolver los problemas de su comunidad. ¿Qué observé?

Vi unos comunitarios irreverentes e irrespetuosos de ese conclave, sin escatimar esfuerzos para que ese salón no luciera como una “gallera de patio”.

Pero vi también el discordante espectáculo de una “claque” asalariada instruida para hacer trabajos como aplaudir todo cuanto aflore de la garganta del director Distrital, no importando si lograron entender o no; vi también con mucha pena al Director Distrital mostrando una paciencia inusitada respecto del desordenado comportamiento de unas comunitarias, quienes en un momento fueron invitadas por la seguridad a abandonar el salón, a lo que él se opuso, apelando a un buen ejercicio de la Democracia.

Vi también con mucho asombro que, impedir a la seguridad sacar del salón a las comunitarias reclamantes de sus derechos, implicaba un trasfondo de maniobra política, ya que con esta acción del Director (actuando en nombre del buen ejercicio de la democracia (¿?) la “claque” asalariada de su administración no podía ser repudiada ni menos echada afuera, no importando el desorden y boicoteo de la sesión, que en determinado momento se le escucho decir al presidente de la Sala Capitular que no quería suspender la sesión.

De manera que, se hace inminente un mensaje claro de autoridad por parte de la Sala Capitular, amparada en la ley para que en lo adelante se le permita a los comunitarios hacer sus reclamos sujetos al protocolo, libre de comportamientos que empañen su imagen.

Pero que también se ejerza autoridad conferida por las leyes al presidente en lo relativo a esa claque que, por lo visto solo tiene una misión emanada de sus superiores: boicotear y sumir en el caos la sesión de la sala, cuando de reclamos a la actual administración se trate. Si no se puede poner orden a los comunitarios, tampoco no se impondrá a la claque.

Así noooooo autoridades edilicias, así noooo.

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