DETRÁS DEL HORIZONTE / Hablemos de turismo 2/2

Darío Yrizarry.

DARÍO YRIZARRY / [email protected]

Joaquín Balaguer, aquel político y escritor con una estatura de estadista incuestionable, aquel que en el ocaso de su vida comete el grave error de entregarle el poder a una clase política insaciable egresada de un partido político con vocación dictatorial, fue quien en el 1971 promulgó la Ley Número 153 de Promoción e Incentivo del Desarrollo Turístico donde en su artículo número uno dice textualmente: “La presente legislación tiene por objeto establecer un proceso acelerado y racionalizado del desarrollo de la industria turística en el país, definiendo las bases de identificación de objetivos y metas de interés nacional en dicho proceso, para lograr la conjunción y cabal coordinación de la acción del sector público y del sector privado a la consecución de estos”.

Esta ley de incentivo a los desarrolladores fue evacuada después de haber sido identificadas las trabas y escollos burocráticos existentes, cuyas regulaciones se enmarcaban en una legislación general de la industria inmobiliaria. Esta ley le garantizó al inversor turístico entrar en un proceso dinámico y continuo con diez puntos considerados imprescindibles que influirían en la preservación de los objetivos de internacionalizar dicha ley para estimular la inversión extranjera.

Objetivando la visión de futuro de estas dos figuras de la historia política dominicana (Trujillo y Balaguer) los que eran dueños de una cualidad poco común (veían detrás del horizonte) y de cuyos fantasmas del pasado no nos podemos sustraer, queremos resaltar uno de los considerandos de esta ley, el que reza de la siguiente manera: “Considerando que el turismo, como fenómeno internacional e interno de cada país, ha adquirido especial reconocimiento en cuanto a los beneficios que puede ofrecer a las economías de los países en desarrollo, influyendo favorablemente en su balanza de pagos, sus reservas de divisas y en el estímulo de los renglones tradicionales de la actividad económica”.

Una muestra de esa idea plasmada en el considerando más arriba citado, es el crecimiento vertiginoso que han obtenido sectores como la industria cárnica y la comercialización de rubros, por mencionar algunos.

A nuestra consideración este extracto sustancial de la ley en cuestión, especialmente su última parte, describe con gran exactitud la premonición de una condición económica que hoy exhibimos como resultado de la implementación de esa motivación dogmática. Esa ley y su reglamento sirvieron de “caramelo” a cadenas hoteleras españolas y americanas, las que han desarrollado todo el concepto de “all-inclusive” que hoy ofertamos.

Don Ángel Miolán, quien junto a otros fue fundador del Partido Revolucionario Dominicano, se cuenta también como uno de los impulsores del turismo, quien desde la posición de senador de la república por la provincia de Dajabón en 1986-1990 se promulga la Ley Orgánica de Turismo, la Ley de Incentivos Turísticos y los Financiamientos Turísticos.

Se le reconoce como el creador de la primera escuela de turismo del país, donde impartió clases a los estudiantes como profesor. Otras leyes se han sucedido como necesidad de adecuación para atender exigencias nacidas del desarrollo turístico de nuestro país.

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