DETRÁS DEL HORIZONTE / Esclavitud moderna en Bávaro-Punta Cana (2-2)

DETRÁS DEL HORIZONTE / Esclavitud moderna en Bávaro-Punta Cana (2-2)

Artice

Darío Yrizarry.
Darío Yrizarry /
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En la entrega anterior hablábamos de un informe elaborado por la Walk Free Foundation basado en un estudio acerca de la esclavitud moderna y dándole continuidad nos referiremos ahora a otro grupo de empleadores como son las bancas de loterías, donde existe una imperceptible práctica de la esclavitud moderna.
Este importante segmento laboral, compuesto por jóvenes en gran mayoría madres solteras, han sido arrinconadas en la sociedad por un sistema corrupto que las ha hecho vulnerables y obligadas aceptar condiciones laborales al margen de la ley, sometidas a 12 horas de trabajo continuo por un salario irrisorio, sin derecho a vacaciones, días libres ni prestaciones laborales.
De igual manera existe una aberrante manera de explotación de la mano de obra joven en hotelería (primer empleo) en aquellos que acuden a la zona con ilusión en busca del “Punta Cana dream”, donde supuestamente lo tenemos todo; son sometidos a pruebas durante tres meses sin disfrute de salario y, justo cumplidos son expulsados con un simple te llamaremos, llamada que nunca reciben. Menos de un 5% de los que hacen su periodo de pruebas son agraciados con la permanencia en la empresa. La metodología y lo usual es, de inmediato termina un grupo, le dan entrada a otro.
La Policía Nacional es víctima también de la esclavitud moderna. Estos tienen que trabajar regularmente entre 12 y 18 horas diarias por un salario de miseria que les obliga a pactar con la delincuencia para ayudar a que su presupuesto se acerque al costo de la canasta familiar. Las mujeres en la Policía y la Armada Dominicana reciben acoso constante y producto de esto semanas atrás una joven perteneciente a la Digesett tomó la triste decisión de quitarse la vida.
En nuestra zona tenemos un transporte de personal hotelero denominadas guaguas amarillas o “asesinas”, cuyos empleadores obligan a los choferes a emprender una alocada carrera contra el tiempo debido a que los salarios son tan vergonzosos que para ellos acumular un sueldo promedio, tienen que hacer el mayor número de viajes en el menor tiempo posible. Esta condición de trabajo ha provocado innúmeros accidentes de gravedad máxima.
Las trabajadoras sexuales que prestan sus servicios en los lupanares (que no hacen sexo por placer) son víctimas de igual manera de sus proxenetas, ya que a estas las mantienen acuarteladas sin acceso a sus documentos debido a que los mismos son incautados al inicio de su contrato.
Esta práctica obedece a que las mujeres llegan ahogadas en deudas contraídas en su lugar de origen y los dueños del negocio aprovechan su carencial vida para ejercer un control total de sus actos, amén de que los mismos sirven de catadores del vino nuevo, humillante actuación que las llevamos a calificar como esclavitud moderna. Todo a la vista de las autoridades y comunitarios…y nadie dice nada.

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