DETRÁS DEL HORIZONTE / Dirección Distrital

Darío Yrizarry.

DARÍO YRIZARRY / [email protected]

La irrupción repentina y abrupta del señor Ángel Fernández, presidente de ADOMPRETUR y hombre muy cercano a los intereses de la Dirección Distrital, ha sido el acto más ominoso, cobarde e irrespetuoso que mis ojos han presenciado en 21 años de vida útil que tengo en esta zona.

La maledicencia combinada con la altanería hizo que brotara la saña y se desparramara la sabia del odio. En un mundo civilizado donde se presume existe el estado de derecho, y habiendo sentencias condenatorias por difamación e injuria a reconocidos comunicadores, es inaceptable que personas que representan instituciones elijan la vía equivocada de la agresión para dirimir conflictos personales.

No podemos tolerar que la violencia siga propagándose en nuestra demarcación y todo quede como si nada ha pasado; y menos que esa violencia provenga de sectores que inciden, nos representan y deciden por nosotros como sociedad.

Pero es menos tolerable que esos mismos sectores que han incitado a la violencia celebren ese tipo de acto deshonroso. Pero más que incitarlo, es sumamente preocupante que no se haya recibido una disculpa a la sociedad por parte de ese ciudadano que, aunque provoca ronchas cuando lo asociamos a la dirección distrital, se nos hace difícil desvincularlo.

Si esto se hace intolerable, más intolerable aún es el hecho de que al agredido y/o agraviado no se le haya recibido la querella una vez se presentó por ante las autoridades competentes del destacamento Verón, acto este mucho más dañino que la misma agresión física en sí.

La Dirección Distrital debe de encausarse; debe retomar el camino de la dignidad, el decoro y asumir una verdadera posición de respeto a nuestra sociedad, tomando en cuenta que, aunque adversarios confesos o no, merecemos tener una buena representación en esa casa llamada “ayuntamiento del pueblo”, la que asumimos como tal aquellos que hacemos vida en común.

Nos resulta penoso tener que conectar ese sector que maneja el Director con tantos actos de agresión perpetrados por ciudadanos estrechamente vinculados a ellos. Pero ya no se puede; ya no es un caso aislado; ya es recurrente; ya se ha hecho uso y costumbre agredir a todo aquel que piense diferente a ese papado.

La mística de los ayuntamientos se basa en la búsqueda de soluciones a la comunidad, la determinación de dar respuestas a los conflictos a los munícipes y la capacidad de crear entendimiento entre ellos.

Los ediles deben tener la suficiente madurez para, antes que ser entes disociadores, sean los que lleven el mensaje de paz y armonía, no permitiendo que antros corruptos permeen (como es el caso actual) la cúpula transparente de honorabilidad en la que ha de estar envuelta siempre esa institución.

La prudencia es la vía. El manejo de las emociones en los hombres con incidencia es vital para una buena relación con la sociedad, máxime si ostentamos posiciones relevancia como los son políticos, comunicadores, empresarios, etc. Un error no se convierte en equivocación, hasta que nos negamos a corregirlo.

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