Descargas tóxicas mantienen bajo amenaza el río Higuamo

San Pedro de Macorís.- El río Higuamo, tiene su nacimiento en territorio de la República Dominicana, cerca de la sección Mango Limpio perteneciente al municipio Bayaguana, provincia Monte Plata, con aproximadamente 68.185 km de longitud y constituye la más extensa cuenca de la región Este y la sexta a nivel nacional.

Abarca áreas de los municipios de Los Llanos, Consuelo, Quisqueya y Guayacanes de la provincia San Pedro de Macorís. Geográficamente se ubica entre las coordenadas 18°25’53.367″N y 18°53’55.176″N latitud norte y 69°10’48.538″W, 69°29’39.046″W longitud oeste.

Entre las cuencas colindantes hacia la parte norte está la del río Barracote, y el río Yabón al sur la cuenca Costera San Pedro y el mar Caribe, al este la cuenca río Soco y al oeste la cuenca del río Brujuelas.

El río Higuamo posee un potencial natural extraordinario, como varios tipos de suelos, rocas, flora y fauna y en su desembocadura, que es en la parte oeste, justo la que da con el malecón de San Pedro de Macorís, hay una pequeña área de Bosque Húmedo de Transición a Bosque Seco Subtropical.

Las aguas del río Higuamo no pueden ser utilizadas para el consumo humano debido a su alto grado de contaminación.

Si bien todo el afluente, específicamente en su naciente, no está contaminado, su parte final y unión con el mar Caribe, está siendo afectada por los vertidos que emanan de los asentamientos adyacentes, y las empresas de abonos, cemento, energía eléctrica y detergentes, que bordean el río, poniendo en riesgo los recursos naturales existentes en esta parte.

Expertos del área ambiental ven con preocupación la descarga de aguas residuales y desechos industriales sobre este importante afluente, y consideran que el Estado dominicano debe aplicar medidas urgentes, para evitar el deterioro total del ecosistema, y que el Higuamo se convierta en un importante foco de contaminación que amenace la salud de los munícipes de San Pedro de Macorís.

Un informe elaborado por la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (Usaid, en sus siglas en inglés) y del Instituto Dominicano de Desarrollo Integral (IDDI), denominado “Diagnóstico socioeconómico y ambiental de San Pedro de Macorís», reveló que el río Higuamo, debido a las actividades industriales que se localizan en sus márgenes y a la existencia de asentamientos humanos que vierten altos volúmenes de aguas negras y pluviales, se ha definido como uno de los afluentes más contaminados del país.

Las aguas del río Higuamo no pueden ser utilizadas para el consumo humano, debido a su alto grado de contaminación, con presencia de materiales sólidos en suspensión, organismos microbiológicos patógenos y residuos industriales. El tramo de la rivera del afluente, de la sección urbana compuesta por 1.5 km, lo conforman los 6 barrios seleccionados ubicados en la rivera del mismo.

Preocupación

El afluente, en su desembocadura con el mar Caribe, está siendo afectada por los vertidos que emanan de los asentamientos adyacentes, y las empresas de abonos, cemento, energía eléctrica y detergentes, que bordean el río, poniendo en riesgo los recursos naturales existentes en esta parte.

El referido informe advierte, además, que estos barrios están expuestos a una vulnerabilidad significativa que se ve afectada por el cambio climático, puesto que fueron desarrollados en áreas de humedales y manglares a orillas del Higuamo y que el ecosistema que comparten estos asentamientos es frágil por la degradación que está sufriendo la zona, durante los últimos años debido a la tala de árboles.

Adicional a esto, la contaminación industrial al río y a los barrios de su periferia, la aportación de materiales contaminantes para crear espacios, entre otros sistemas compuestos, que perjudican la capacidad de resiliencia en los ecosistemas y la condición tropical, les causaría posteriormente un impacto negativo en los flujos de agua que podrían ser contaminados.

El crecimiento descontrolado de viviendas y la falta de ordenamiento territorial, han acelerado la destrucción de este cuerpo de agua.

Propuesta

“La solución del Higuamo tiene que ser obligatoriamente integral, porque los recursos naturales como bosques de galería y manglares, han estado sufriendo y muriéndose masivamente, sobre todo en la parte oeste que se aproxima a la desembocadura”, Luís Carvajal.

Aplicación de la ley

El artículo 1 de la Ley 64-00 de Medio Ambiente establece que el presente texto legal, tiene por objeto establecer las normas para la conservación, protección, mejoramiento y restauración del medio ambiente y los recursos naturales, asegurando su uso sostenible.

Asimismo, el artículo 86 indica que se prohíbe ubicar todo tipo de instalaciones en las zonas de influencia de fuentes de abasto de agua a la población y a las industrias, cuyos residuales, aun tratados, presenten riesgos potenciales de contaminación de orden físico, químico, orgánico, térmico, radioactivo o de cualquier otra naturaleza, o presenten riesgos potenciales de contaminación.

La Ley 64-00 en su artículo 40, ordena también que todo proyecto, que pueda incidir sobre los recursos naturales, deberá contar con los permisos del Ministerio de Medio Ambiente, mientras que el articulo 44 expresa que en la licencia y el permiso ambiental se incluirá el programa de manejo y adecuación ambiental, que deberá ejecutar el responsable de la actividad, obra o proyecto, estableciendo la forma de seguimiento y cumplimiento del mismo.

Estos y otros articulados de esa legislación, es lo que hace coincidir a los expertos ambientales que la falta de su aplicación, ha generado que avancen los niveles de contaminación sobre el río Higuamo, porque que no existen planes y proyectos para su restauración y el cumplimiento de programas de manejo por parte de las industrias que bordean el afluente.

Eleuterio Martínez, ingeniero forestal con especialidad en Ecología y Áreas Protegidas, Planificación Ambiental de Manejo de Áreas Silvestres Protegidas y Gestión de Proyectos Ambientales, explicó que el río Higuamo es un refugio biosilvestre y llega con vida hasta el puente nuevo y al entrar a la zona industrial es que empieza a generar el alto grado de contaminación.

“Este afluente es de gran importancia y en el pasado se dependía mucho de él para el desarrollo de diversas actividades. La desgracia para el río ha sido todas las industrias que lo bordean, ya que se han convertido en foco de contaminación, aunado a la falta de planificación municipal y de ordenamiento territorial, que ha hecho que prácticamente la ciudad este encima del Higuamo”, consideró Martínez. Afirma que la presencia de vertidos industriales y residuales sobre el río, se debe al incumplimiento de la Ley 64-00, puesto que exige que toda compañía tenga que contar un plan de manejo, que permita la restauración de áreas degradadas por el desarrollo de algunas actividades.

A su juicio, ninguna de las industrias debería representar un peligro para el afluente, porque es parte de la materia prima indispensable para su desempeño. El experto aseguró que el río es un bien público y nadie tiene derecho a contaminarlo.

“Todo el problema viene simplemente por la falta de aplicación de la ley, aun siendo un significativo refugio de fauna silvestre y eso se tiene que cuidar. Del puente viejo en adelante eso está muerto”, enfatizó.
Igualmente, el biólogo Luís Carvajal, coordinador ambiental de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), sostuvo que el Higuamo recoge toda inmundicia que genera la actividad industrial y agrícola de San Pedro de Macorís. Dice que es un río agredido desde su naciente y una parte de sus afluentes, sometidos a muchas tensiones.

Destacó cuatro aspectos fundamentales en los factores de contaminación de este cuerpo de agua, que incluyen el acumulado histórico de afectación de la industria azucarera, el desarrollo de sistemas de zona franca sin plantas de tratamiento, la descarga descontrolada de aguas residuales y falta de ordenamiento territorial, que han permitido la construcción de asentamientos en las orillas del afluente.

“La solución del Higuamo tiene que ser obligatoriamente integral, porque los recursos naturales como bosques de galería y manglares, han estado sufriendo y muriéndose masivamente, sobre todo en la parte oeste que se aproxima a la desembocadura”, añadió Carvajal.

Según este especialista en temas ambientales, los últimos inventarios realizados revelan una disminución de fauna silvestre y la flora. “Es obligatorio actuar para salvarlo, pero la recuperación es costosa porque abarcaría construcción de sistemas de drenaje, alcantarillado sanitario y plantas de tratamiento, así como urbanizaciones ordenadas que crezcan con correctas políticas municipales y ordenamiento territorial”, manifestó.

Precisó que es necesario que el Ministerio de Medio Ambiente incluya en su presupuesto recursos financieros y técnicos, para una exhaustiva recuperación del ecosistema del Higuamo.

El senador por la provincia de San Pedro de Macorís, José Hazim (Josecito), reconoció los altos niveles de contaminación de este cuerpo de agua y que eso hay que enfrentarlo, a los fines de que se convierta en un área de pleno crecimiento de especies de fauna y flora.

“Eso le corresponde a Medio Ambiente y ha habido mucho reclamo de organizaciones ecológicas aquí en San Pedro, porque es nuestro principal río y hay que salvarlo”, acotó Hazim.

La actividad industrial sin el cumplimiento de planes de recuperación ambiental preocupa a expertos ambientales.

Proyecto contemplado

El pasado 1 de abril, el ministro de Medio Ambiente y Recursos Naturales, Ángel Estévez, encabezó el acto de lanzamiento del proyecto nacional “Manejo Integrado de la Biodiversidad, el Agua y los Recursos Eco-sistémicos de la Cuenca del río Higüamo, y sus Costas Asociadas, incluyendo la Mitigación a los Impactos del Cambio Climático”.

Esta iniciativa busca identificar prioridades y planificar el manejo integrado para mejorar la gestión de los recursos de suelo, agua y biodiversidad de la cuenca del río Higüamo y su espacio costero asociado, teniendo en cuenta el cambio climático y los servicios de los ecosistemas, para lograr el bienestar socioeconómico de las comunidades dentro y alrededor del área intervenida.

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