De regreso a clases… pero con grandes deudas que duran todo el año escolar

La Romana.- El comienzo de un nuevo año escolar muchas veces simboliza una infinita alegría para los hijos, quienes se sienten preparados de regresar una vez más a las aulas. Sin embargo, con el transcurrir del tiempo este episodio se ha convertido en una pesadilla para los progenitores, quienes al realizar un levantamiento sobre los precios de los útiles escolares se percatan de que el presupuesto familiar se verá seriamente comprometido.

El alto costo en la compra de los útiles escolares para los niveles inicial, básico y secundario, sin contar el monto destinado para la inscripción y la mensualidad que hay que pagar en los centros privados, es una realidad con la que tienen que lidiar padres, madres, abuelas, abuelos y tutores cada año.

Según las personas consultadas, la extensa lista de útiles requeridos por los centros educativos muestra un promedio de costo muy elevado para cualquier familia dominicana. En el nivel inicial, su precio ronda los 12 mil pesos, en el nivel básico, el costo asciende a los 20 mil y en el nivel medio, el regreso a clases puede representar un gasto para la familia cerca de los 30 mil pesos.

Ladanys Minyeti, cuenta que al momento de matricular por mi primera vez a su hijo menor en el nivel inicial, tuvo que efectuar un pago de 5 mil pesos, los cuales se utilizaron para comprar materiales gastables, y afirma que en dicho monto no figuraba la inscripción del niño al centro educativo, gastos de uniformes ni útiles escolares.

“Cada año se nos hace más difícil adquirir los útiles escolares por la gran inversión que éstos representan, sobre todo en los libros de textos. Tengo dos hijos en el nivel básico y la lista de útiles, que el colegio asignó a cada niño es de 10 a 12 libros de textos; es un completo abuso. Veintidós libros en dos niños que no tienen ni 10 años de edad, sólo de libros gasté más de 20 mil pesos”, sostuvo la joven madre.

 

Minyeti, a quien se le refleja la impotencia en el rostro, expresó que se siente indignada, ya que cada nuevo año escolar las exigencias de los centros educativos privados son más altas y más costosas, y no existe una autoridad pública que ponga freno a esta situación que afecta a la economía familiar.

Un salario «muy» mínimo

Ante estos altos costos, las familias que devengan sueldos mínimos se ven obligadas a realizar diferentes tipos de malabares para lograr satisfacer cada una de las exigencias, que año tras año los centros educativos privados solicitan a sus hijos.

En la actualidad, los salarios mínimos del sector privado no sectorizado oscilan entre los 15 mil en las grandes empresas, 10 mil en las medianas y 9 mil en las pequeñas organizaciones.

Esto quiere decir, que una persona que tenga un hijo en un centro educativo privado en el nivel inicial y labore para una compañía grande y devengue salario mínimo, hará una inversión del 80% de su sueldo en compra de útiles escolares. Por consiguiente, el presupuesto familiar de ese mes se verá totalmente comprometido por el inicio del nuevo año escolar. La situación resultará más compleja en los niveles básico y secundario.

Ante esta situación, familias que devengan sueldos mínimosz acuden a solicitar préstamos escolares a través de las compañías para la que ofrecen sus servicios.
Tal es el caso de Luis Ramírez, padre de una adolescente y dos varones de ocho y seis años. Este hombre cuenta que su único apoyo es que en la empresa para la que trabaja hay un programa de ayuda escolar para empleados.

Ramírez cuenta que el mes pasado solicitó el préstamo escolar a través del departamento de Gestión Humana, y le entregaron 35 mil pesos en bonos escolares, que les serán descontados por quincenas. Con este dinero, Luis tenía previsto comprar lo que el precio de los útiles le permitiera, y aunque ve menguados sus ingresos quincenales por varios meses, esta ayuda le representa un gran alivio.

Otras Alternativas

Otras personas optan por vender los libros de sus hijos (de segunda mano) a negocios y comerciantes ambulantes.

Tal es el caso de Patricia Heredia, madre de dos adolescentes, explica que tuvo que vender los libros del año pasado, para poder recaudar un poco de dinero y comprar los nuevos libros asignados por el colegio. Sin embargo, el dinero que obtuvo vendiendo los útiles anteriores, solo le alcanzó para comprar cinco, de diez o doce libros que necesitaban cada una de sus hijas para iniciar el año escolar.

Hache, revela que otra alternativa que ha tomado para lidiar con los altos costos de los útiles, es que participa en ferias de intercambios de libros que realizan algunos colegios, donde padres y madres se ayudan mutuamente. También, para ahorrar en la compra de uniformes, zapatos y mochilas acude a las ventas de ropas usadas, las famosas pulgas o negocios de pacas, donde cuenta que se pueden ahorra hasta la mitad de lo que cuestan en las tiendas.

Por otro lado, Santa Martínez, abuela y tutora de una adolescente, expresó que este año tuvo que tomar la decisión de inscribir a su nieta en un liceo porque como pensionada, no podía seguir costeándole una educación privada a la joven de 15 años.

Anualmente, para el inicio del año escolar, siempre entra en el debate público el alto costo de los útiles escolares. Cada año aumentan entre 100 y 200 pesos el precio de los libros de textos en nuestro país. Por tanto, todos los esfuerzos y diligencias económicas que realizan los padres, madres y tutores van dirigidas a costear la industria millonaria relacionada con la escolaridad, ante la cual ninguna autoridad parece tener control sobre precios y costos.

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