Constanza
Vista del valle de Constanza.

Constanza: el valle encantado que invita a disfrutar de su seductora y singular belleza

CONSTANZA, LA VEGA. Cuando a Constanza se le dio los sobrenombres de “La Suiza del Caribe” y “El valle encantado del Caribe”, no hubo una exageración, ya que todo el que viene a esta tierra dice: “Constanza me encanta”, a juicio de los lugareños.

Solo hay que motivarse por el turismo interno y dirigir la aventura al centro de la isla, en un trayecto de 140 kilómetros (dos horas y media), desde Santo Domingo, y comprobar la similitud del paisaje que guarda este pedazo de tierra con el país europeo.

La aventura para llegar a este municipio, ubicado a 1,200 metros sobre el nivel del mar, y donde viven alrededor de 90 mil personas, empieza una vez que abandonas la autopista Duarte, en dirección por la carretera de Cazabito, en Bonao.

Cuando va subiendo esta carretera, encuentras la reserva científica de Ébano Verde, nombrada así por el árbol que lleva ese nombre, y el santuario de la Virgen de La Altagracia, localizado a la altura de 1,150 metros, de donde se observa el paisaje de las provincias de Moca, La Vega y San Francisco de Macorís.

Juan Tactuk, director Turismo Constanza
Juan Tactuk, director Turismo Constanza

“Estamos en el centro de la isla, en medio de cuatro de cuatro reservas científicas o parques naturales, lo que nos hace tener una posición bien privilegiada en cuanto al clima y la pluviometría del paisaje”, indica Juan Marún Tactuk, director de la región Norte del Ministerio de Turismo (Mitur), con asiento en Constanza.

Marún Tactuk narra con orgullo que una vez llega al “majestuoso y envidiable” valle de Constanza comienza a visualizar la variedad de cultivos que abastecen el mercado nacional y también internacional. Hay un 1.5 millón de metros cuadrados de invernaderos y 400 mil metros cuadrados para el cultivo de flores.

Aquí se produce el 70% de las flores que se consumen a nivel nacional, según sostiene Tactuk. La agricultura en este municipio fue impulsada por extranjeros. En 1955, el dictador Trujillo asentó en Constanza tres colonias: de españoles, japoneses y húngaros. Estos últimos volvieron a su país o emigraron a otros lugares, pero aún están las dos primeras, quienes son grandes propietarios de tierra.

Las Pirámides, Valle Nuevo
Las Pirámides, Valle Nuevo

A menos 2 grados en Valle Nuevo

Al sur del casco urbano de Constanza, siguiendo el trayecto por las empinadas montañas, a 37.5 kilómetros está Valle Nuevo, donde están las temperaturas más frías de todo el Caribe, con hasta -2 grados en algunas noches de invierno.

Dentro de los atractivos que se encuentran en Valle Nuevo, están: Las Pirámides, un monumento de piedras, ubicado en la frontera entre Constanza y San José de Ocoa, y a una altura de 2,200 sobre el nivel del mar.

Ese trayecto le llama la carretera de La Nevera. Allí, el pasado 31 de diciembre, más de tres mil aventureros esperaron el Año Nuevo, en casas de campañas, según datos que maneja Marún Tactuk. Agrega que cada fin de semana, unas dos mil 500 y tres mil personas visitan este lugar.

También en Valle Nuevo se encuentra la Montaña Alto de la Bandera, una de las más altas del país con 2,842 metros sobre el nivel del mar. Este lugar es el centro de las comunicaciones del país, puesto que allí se encuentran decenas de antenas y repetidores de radios y TV.

Otro atractivo para el turismo ecológico e histórico, es que allí está el olvidado monumento a Francisco Alberto Caamaño Denó, asesinado en 1973.

Datos de Constanza
Datos de Constanza

Entre los atractivos naturales, está el Salto de Aguas Blancas, el más alto de las Antillas, con una altura de aproximadamente 153 metros de caída libre de agua, que registra temperatura de entre 10 y 12 grados. En la cima de Aguas Blancas hay un pequeño mirador, desde donde se vislumbra un paisajismo único.

Turismo histórico y religioso en Constanza

Al norte de Constanza, a 10 kilómetros montaña arriba, está el Valle de La Culata, una pequeña comunidad que vive de la agricultura.

A 8 kilómetros más allá de esta fría comunidad, está el monumento taíno más importante de la cultura primitiva: el Monumento de la Piedra Letrada o Piedra de los Indios, una enorme piedra tallada en todas sus partes con espectros de la cultura taina.

En ese lugar se reunían los líderes de los cacicazgos, porque este monumento marca el centro geográfico de La Hispaniola. A pocos minutos del centro del pueblo está el Divino Niño, un monumento de 12 pies de altura que se construyó en el 2011.

Este lugar se ha añadido como uno de los principales a ser visitados, principalmente por devotos del catolicismo. En la parte urbana o conocida como el Valle de Constanza, se puede hacer un recorrido para ver la producción de flores, vegetales, tomates, ajíes, entre otros productos.

“Venir a Constanza es una experiencia para conocer nuestra forma de producir. Este pueblo es pionero en introducir tecnología para la producción agrícola: hay parcelas automatizadas para irrigar y fertilizar con sistema de goteo en las cosechas. Es un pueblo hermoso, amable, de gente simpática y de personas trabajadoras”, resalta Tacktuk.

Síguenos en Instagram