Haitianos y venezolanos constituyen el gran número de extranjeros en República Dominicana.

Condición de indocumentados dificulta el acceso de extranjeros a bienes y servicios

Verón. Por sus potencialidades turísticas y económicas, la República Dominicana constituye uno de los países de América Latina que recibe gran cantidad de ciudadanos extranjeros, quienes incluso no solo vienen con la intención de disfrutar momentáneamente de los recursos naturales de esta nación, sino que ven una oportunidad para establecerse y desarrollar sus vidas.

Los motivos por los que extranjeros deciden llegar a República Dominicana a pasarse vacaciones o realizar los procedimientos para tener un estatus regular migratorio, tienen que ver con el clima tropical que tiene esta media isla, las playas, la amabilidad de su gente y la seguridad que sienten.

Los venezolanos son los extranjeros que más residencias dominicanas han obtenido en los últimos años, según la Dirección General de Migración (DGM). El año pasado, República Dominicana otorgó 16,709 residencias, de las cuales 2,675 fueron dadas a venezolanos, 1,922 a haitianos, 1,672 a estadounidenses y 1,485 a chinos. De las 847 mil 979 personas de origen extranjero que residen en la República Dominicana, el 88.6% son haitianos, según la Segunda Encuesta Nacional de Inmigrantes (ENI 2017).

Pero no todos los extranjeros que llegan al país formalizan ante el Estado dominicano sus trámites para obtener un estatus migratorio regular en esta nación. Los haitianos y venezolanos constituyen la población extranjera mayoritaria que se estableció en suelo dominicano sin la debida obtención de los permisos legales.

Nacionales haitianos en Verón-Punta Cana
La Altagracia es una de las provincias con mayor números de nacionales haitianos.

La situación política, económica y social de sus territorios ha sido el motivo principal por la que estos inmigrantes vieron en este país caribeño una oportunidad para rehacer sus vidas y ayudar a sus familias, que dejaron en sus lugares de origen.

Por no contar con los papeles reglamentarios para insertarse en el mercado laboral o residenciarse, a muchos extranjeros ilegales se les dificulta mantener una calidad de vida estable, acceder a algunos bienes y servicios y enfrentar situaciones lamentables, como accidentes y muertes.

Al llegar al país, se dedican más a buscar fuentes de empleos y viviendas dignas y se olvidan de los riesgos que corre su integridad, por lo que gran parte de ellos no cuentan con seguros médicos y deben recurrir a los hospitales públicos. Tampoco tienen un salario que sea suficiente para cubrir sus principales necesidades y situaciones de vulnerabilidad, por lo que se ven en la obligación de recolectar ayuda económica entre sus compatriotas y los mismos dominicanos.

Asimismo, los extranjeros en condición migratoria irregular enfrentan, en algunos casos, la explotación laboral, que por su desesperación por trabajar y ganar algo de dinero, laboran en comercios y obras de construcción, donde sus “jefes” también aprovechan la necesidad de estos ciudadanos, para no cumplir con compromisos formales y sacarle sus máximos esfuerzos, mediante horas y horas de trabajo.

PRINCIPALES LIMITACIONES

La gran mayoría de las empresas del sector laboral formal de República Dominicana, exige documentación legal para poder ocupar algún cargo dentro de sus estructuras organizativas, por lo que obligatoriamente deben contar con cedula de identidad dominicana, visa laboral o de residencia o al menos estar inscrito en el Plan Nacional de Regularización, que cerró desde el año 2016 y no se ha vuelto a abrir más.

Hay compañías que dan oportunidades a estos nacionales de obtener empleos, pero una gran parte de estos no corre con la “suerte” de disfrutar de sus ofertas de trabajo y terminan en el área de construcción o estableciendo ventas informales de comida típicas de los países de origen.

Marcos Jiménez (nombre ficticio), es un ciudadano venezolano que arribó al país hace aproximadamente ocho meses. No está regularizado, puesto que llegó en 2018 y ya el Plan de Regularización había culminado en 2016, tampoco tiene ninguna otra documentación legal para permanecer del país, más allá de la tarjeta de turista que es válida, ante las autoridades migratorias, por el tiempo de un mes. “No consigo trabajo, es desesperante, me he inventado de todo para sobrevivir aquí en Bávaro-Punta Cana, pero no he tenido mucha suerte que digamos.

Actualmente, vendo arepas y cachapas (gastronomía típica venezolana) y con eso medio logro mantenerme”, dijo. Este extranjero evalúa la posibilidad de irse a Santo Domingo porque en la zona turística no logra un empleo al menos que le garantice las condiciones básicas de subsistencia, no solo para él sino para la de su familia, que está en Venezuela padeciendo de la profunda crisis política, económica y social de esa nación suramericana.

Otra limitación que sufren los extranjeros irregulares en el país, es la obtención de los requisitos para abrir una cuenta bancaria, bien sea para reunir dinero, recibir el pago de su salario (si labora en empresas formales) o lograr un seguro médico, ya que las aseguradoras exigen los pagos, a través de cuentas bancarias, donde automáticamente es extraído el monto por estos conceptos.

Los foráneos ilegales deben contar con una copia de documento de identidad de su nación origen, dos cartas de referencia de bancos extranjeros, carta de trabajo, certificación de No Antecedentes Penales del país que pertenecen, copia de sellos de pasaporte de entrada y salida y copia del documento emitido por la Dirección General de Migración (DGM), que certifique el estatus migratorio, básicamente de aquellos que no son residentes.

Hasta hace aproximadamente año y medio, estos requisitos eran más flexibles, pero fueron más rígidos, a medida que la población extranjera irregular en el país iba creciendo.

Los seguros médicos ofertan sus planes por igual a dominicanos y foráneos, pero en el caso de estos últimos es indispensable que obtengan una cuenta bancaria para los descuentos mensuales. Si no la tienen, deben cancelar varios meses o la totalidad de un año de una sola vez, lo cual a muchos se les dificulta por la cantidad de dinero.

Igualmente, no realizan cotizaciones a la seguridad social, en el caso de estar laborando y no pueden contar con facilidades de créditos, ni realizar algún otro tramite de magnitud como compra de terrenos, vehículos y viviendas sin estar legal en el país.

 SECTORES MÁS FLEXIBLES

Jean Yulúz, nacional haitiano, expresó estar en República Dominicana desde hace un año. Permanece ilegal, pero aun así dice que ha podido trabajar en obras de construcción, aunque no ha sido la profesión que ha ejercido toda la vida, puesto que en Haití era comerciante.

Asegura que la gran mayoría de sus compatriotas trabajan como obreros en proyectos de construcción, sobre todo los hombres, ya que las mujeres se desempeñan como domesticas en casas de familia, atienden colmados o venden víveres en las calles. Josefina Dantés, colombiana, señaló que estuvo un año viviendo en el país, pero que justo hace un mes se regresó a su país porque no le fue como esperaba. Residió en Verón-Punta Cana, donde laboró en una tienda de cosméticos, pero que le pagaban 8,000 pesos mensuales, sin ningún otro beneficio.

Operativos contra haitianos
Operativos contra haitianos en Bávaro.

“Intenté en los hoteles de la zona, porque soy administradora, sin éxito, ya que la gran mayoría de las cadenas hoteleras contratan personas dominicanas y si es extranjero debe estar regularizado”, sostuvo.

Las ventas informales, colmados y empresas pequeñas son donde se ven extranjeros irregulares desempeñando alguna función, pues estos pagan sueldos bajos y no cumplen con las formalidades de ley ante los nacionales de otros países.

SITUACIONES LAMENTABLES

La limitación de dinero y el no tener un seguro médico, agrava la adecuada atención ante accidentes de los extranjeros, quienes deben de acudir al sistema de salud público, con muchas carencias.

El jueves una explosión de un tanque de gas, en el residencial Pueblo Bávaro dejó como resultado 5 personas heridas, de nacionalidad venezolana. La vivienda quedó fuertemente afectada por la explosión y los afectados fueron atendidos en una clínica privada de la zona, a excepción de la joven Edglennis Rivero, quien fue trasladada a la Unidad de Quemados, del hospital Ney Arias, en Santo Domingo, por sufrir graves quemaduras.

Al parecer, todos están asegurados y pudieron ser atendidos en un centro médico privado. Cuando un ciudadano extranjero muere también se vuelve un calvario trasladar el cuerpo a su país de origen, ya que eso implica toda una serie de permisos y costos muy elevados. Por lo general lo creman y son trasladas las cenizas, lo cual se les hace más fácil.

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