Como una mujer: Silencio en alta voz

LUIS ORLANDO GARCÍA

Como una mujer: Silencio en alta voz

Luis Orlando García / [email protected]

¡No puede ser!…Te gritas en silencio total, para que nadie se entere de esa crisis momentánea que te ha dejado mudo y con ganas de vociferar por todas partes: ¿A dónde se ha ido?…Por supuesto el por qué no te lo preguntas, pues sabes muy bien que eres un experto en golpearla por cualquier mínimo percance. También sabes que eres un especialista en ofenderla delante de todos con las más escogidas palabras obscenas, o cometer los más atrevidos adulterios, ya sea a miles de kilómetros de distancia, en el mismo barrio, en tu propia cama, con sus compañeras de trabajo, con su mejor amiga o hasta con su propia hermana si te hubiera dado la oportunidad. ¡Eso es cuestión de macho!…fue lo que te enseñaron.

Precisamente ahora, recuerdas cuantas veces la habías expulsado de tu casa como la más vil de las féminas, siendo la madre de tus hijos, la abuela de tus nietos, la mujer de toda la vida. Estabas muy acostumbrado a sus ojos suplicantes anegados en lágrimas para que volvieras con ella, a pesar de que siempre eras tú el culpable.

Más de 20 años soportándote como una mujer, ¿por qué se tenía que ir ahora? Ninguno de los muebles te responde. Sus fotos no quieren hablarte. Has llamado a tus tres hijos pensando que eran sus cómplices, y ellos están más asombrados que tú. No te ha quedado más remedio que preguntarle a tu suegra, a pesar de que por tus descalabros hace años que no te dirige la palabra, y la has hecho reír como nunca cuando le has dado la noticia. Tus cuñadas tampoco saben nada, pero las dos se alegran muchísimo de lo que te ha ocurrido. Las calles son las únicas que conocen hacia donde se ha encaminado, pero tampoco te quieren decir.

Silencio. En tu casa nadie quiere hablar de nada, ni siquiera tú. Desde el fondo de tu alma brota el arrepentimiento sincero por primera vez. También por primera vez, tú que eres el ateo más acérrimo le suplicas a Dios que te la devuelva, y hasta le prometes que vas a cambiar de verdad. Silencio, porque lo que no quisieras escuchar es que ella se fue con otro hombre. Silencio… Lo que no te imaginabas es que un tipo como tú, pudiera llorar a gritos por esa “insignificante” mujer.

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