Como una mujer: A destiempo

LUIS ORLANDO GARCÍA

Como una mujer: A destiempo

García | [email protected]

Conoces bien que no soportas más tu soledad. Son demasiado tus 60 años, aunque no pesan en tu conciencia, porque como una mujer has sido la mejor madre, la mejor abuela. Lo has dado todo por los tuyos porque te has dado a ti misma.

Pero una verdadera ilusión, te ha hecho descubrir que solo vives en una jaula de oro, y hasta comenzaste a fantasear cómo sería eso de volar a cielo abierto con un canario tan cantor como tú. Lo sabes, porque en secreto cantan juntos la misma canción, siempre tan románticos, locos, soñadores…porque es otro poeta, otro creador, porque es el único que ha podido comprender a ciencia cierta toda tu genialidad.

Frustrada por el gran confort de la mansión donde todos piensan que eres feliz, disfrutas del arte de convivir con los tuyos; sobre todo con el padre de tus hijos, el hombre con el cual vives separada en secreto hace más de 10 años. Sí, cada uno de ustedes dos está viviendo su vida bajo el mismo espacio, porque las normas sociales te impiden gritar a pulmón abierto cómo te engañó reiteradamente, cuán desilusionada estás con él, y cuántos deseos tienes de no tenerlo al lado. Es que tu condición de mujer autora y guardiana celosa de su familia ejemplar, no te insta a solicitar el divorcio que te concedería la llave al paraíso.

De todas maneras te queda el consuelo de saber que es tan hermoso convivir con uno de tus hijos en tu propia casa, que es tan bello desenvolverte en la rutina de ser la abuela y a la par casi la otra madre de tus nietos. Es muy importante para ti reconocer en todo tiempo, que eres el centro del mundo en ese gran hogar…Aunque te duelan tus ansias de volar, cuando el canario te susurra a escondidas la melodía de tus sueños, entre los vericuetos de tu celular.

Ya lo sabes, tu corazón te hace la guerra y te sientes acorralada. Tus días son tus mismos días en la más hermosa prisión que se haya visto. Amaneces como siempre y te acuestas como siempre, todo es tan normal. ¡Qué modelo de familia, qué modelo de mujer!…Pero desde tu ventana, de vez en vez, aunque nadie pueda saberlo y contradiciendo tu demostrada felicidad, tú gozas la libertad de imaginarte en concierto con un canario de otro mundo.

VER NUESTRO CONTENIDO EN INSTAGRAM