Como una mujer: Corazón vs pandemia

LUIS ORLANDO GARCÍA

Como una mujer: Corazón vs pandemia

Luis Orlando García | [email protected]

Como una mujer inquebrantable supiste enfrentar los avatares del tiempo y esperar al decir de tus ilusiones, por el hombre al que le creíste que iba a regresar por ti, no obstante anduviera desandando en sus aventuras por Europa, o como si fuera por la Antártida, de todas maneras tú habías decidido aguardar por él. Tu determinación era tan evidente como la fidelidad de Penélope, la inocencia de Eva o la pasión de Julieta, ninguna distancia iba a minimizar ese amor tan estrafalario, que ambos habían edificado desde la nada hasta la cima de sus anhelos.

Estos meses de separación habían provocado en ustedes reinventarse cada jornada a través del internet. Por allá andaba tú amado en su misión de reportero, brindando desde Europa toda clase de informaciones, pero sin descuidar en ningún instante que precisamente eras tú su principal noticia. Diariamente conocías tanto de lo mejor como de lo peor que acontecía en el mundo, y aún así, no faltabas nunca entre sus dedicatorias, sus memes o sus selfies especiales. En realidad, a pesar de su acento ya algo cambiado seguía siendo el mismo caribeño que tú conocías, con su característico sentido del humor, era el mismo de las locuras compartidas contigo por el barrio, era el mismo que vociferaba sus criterios a altas horas de la noche, el de los brindis improvisados en un parque, el de las discusiones tontas contigo que terminaban en un abrazo.

Ya lo tenías todo planificado. Quisiera o no tu familia ya era tu decisión: Con ese loco te ibas a juntar para siempre cuando regresara de Europa. Desafiaste críticas, cuestionamientos, situaciones económicas, burlas, pero ese era tu hombre y lo ibas a esperar ya sea que estuvieras cometiendo el peor error de tu vida, o estuvieras viviendo tu experiencia más importante, desde la separación del padre de tus hijos.

Sin embargo, noticias son noticias, y de aquellos relatos tan emocionantes de su vida latina en medio de aquella cultura, él mismo comenzó a reportar sobre la evidencia invasora de la pandemia. Ahora el sueño se te va convirtiendo en pesadilla, pues justamente ese lugar donde está tu hombre, se hace cada vez más peligroso. Todo se te vuelve incertidumbre. El virus te va encerrando, te vas muriendo tanto de pánico que te contagias mentalmente, y por primera vez ya no sabes si esperarlo…

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