Como la vida misma: Los dos lobos internos que llevamos dentro

Como la vida misma: Los dos lobos internos que llevamos dentro

Mónica León / [email protected]

No podemos controlar las acciones de los demás, pero sí las nuestras. Podemos orientar y aconsejar a los demás, pero, al fin y al cabo, ellos harán lo que ellos quieran. Respetar a quien nos oriente es menester, pero no todo el que nos aconseje lo hará acertadamente y no, porque no nos quiera, sino porque simplemente, no sabrá hacerlo.

Si la vida nos pone a prueba, nosotros, con la sinceridad y honestidad a flor de piel, demostraremos, sin argumentar demasiado, lo que somos capaces de hacer, siempre.

La verdad, ante todo y la sensatez. Debe haber concordancia entre lo que hagamos y prediquemos, pues seremos siempre esclavos de nuestras palabras, víctima de nuestras emociones y el resultado de nuestros desatinos y aciertos.

Cada quien actúa según la motivación que tenga y ésta es directamente proporcional al lobo que decidamos alimentar. Dentro de cada uno de nosotros hay un animal feroz que, actuando cautelosamente, bien puede ser el conductor de nuestras vidas y el gran defensor, en caso de peligro, pero también, en su defecto, si lo dejamos que opere según sus instintos más precarios, puede ser un arma letal que se vuelva contra nosotros mismos.

Si le damos carroña, acabaremos actuando en consecuencia, con el corazón envenenado y el alma hecha pedacitos. Si, por el contrario, le dejamos ser libre y feliz por todo el bosque, quizás hasta consiga un congénere para hacer su vida en pareja sin molestar a nadie ni dejarse molestar.

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