Comercios de Verón-Punta Cana esperan efectos devastadores por cuarentena

Verón. – Indudablemente que las medidas implementadas por el Ejecutivo nacional, la semana pasada, buscan evitar un contagio masivo del coronavirus en la población dominicana, también es inevitable decir que la actividad comercial bajaría significativamente su ritmo.

Una de las zonas que ya empieza sentir estos efectos, es Verón-Punta Cana, una demarcación que recibe poco más del 60% de los casi siete millones de turistas que ingresan al país, y que ha experimentado en los últimos años un crecimiento en las áreas hoteleras, de transportes, plazas comerciales, restaurantes, moda, mobiliarios, educación y otros.

Parte de las medidas que ha tomado el Gobierno, anunciadas por el propio presidente de la República, Danilo Medina, es la suspensión de actividades consideradas no esenciales por un lapso de 15 días comprendidos entre el jueves 19 de marzo y el viernes 03 de abril.

Muchos de los propietarios de establecimientos comerciales se han puesto la mano de cabeza al tener que verse obligados a paralizar sus operaciones y aplicar algunas acciones como reducción de personal y de horarios de labores, así como de otros vinculados al desarrollo de su actividad.

En la demarcación turística uno de los sectores afectados es el de los restaurantes y bares, buena parte de ellos constituidos por pequeños y medianos empresarios y además representan uno de los comercios más activos de la zona.

La presidenta de la asociación que agrupa a estos establecimientos, Katty Soto, dijo que los bares y restaurantes vienen enfrentando un año bastante afectado, principalmente por la baja de la actividad turística experimentada en algunos meses del año pasado.

Ahora tienen que afrontar los impactos que dejarán 15 días de suspensión de operaciones. Los restaurantes específicamente están dentro de los comercios que pueden laborar, pero evitando aglomeraciones y activando mecanismos como los delivery.

Soto explica que igualmente se ven afectados porque es no es la misma operatividad que en situaciones regulares. Aun no determinan a cuánto ascienden las perdidas, pues la representante de este sector en Verón-Punta Cana, que agrupa a más de 100 establecimientos, estima que eso se podrá realizar una vez pase este periodo de suspensión de actividades.

“El cálculo exacto no lo tenemos, pues estamos en medio del proceso y aún no sabemos cuándo esto termina. Aunque estemos atendiendo por delivery igual tenemos que asumir los compromisos de energía eléctrica, pago de alquiler de local, TSS, teléfono e internet, sin estar produciendo como regularmente se hace”, sostuvo.

Pese a que los restaurantes tienen sus puertas abiertas, Soto indicó que la gente ha dejado significativamente de realizar sus pedidos, ya que los clientes prefieren preparar sus alimentos en casa.

Asimismo, informó que los restaurantes, bares y discotecas han enviado a sus hogares a más de 1,000 trabajadores, como parte de las medidas de prevención de contagio del coronavirus.

“Algunos miembros de la asociación estamos coordinando solicitar una reunión con el presidente de la República, a los fines de que auxilie al sector gastronómico y de entretenimiento de la zona, pues ya veníamos arrastrando una baja muy grande y el COVID-19 nos ha dejado al viento y hasta que no pase esto no sabremos nuestro destino”, enfatizó.

Situación difícil

José Raúl Corporán.

Para presidente de la Cámara de Comercio y Producción de la provincia La Altagracia, José Raúl Corporán, la situación de la actividad comercial en una demarcación tan activa desde ese punto de vista como esta, se torna difícil en virtud de las pérdidas que la inactividad de sus labores genera.

“Esta una situación que golpea a la economía no solo de la República Dominicana, sino del mundo. En el caso de los altagracianos dependemos muchísimo del área del turismo, ya que somos receptores de visitantes de todas partes del mundo y esto también está siendo seriamente afectados”, refirió.

Corporán consideró que el Estado dominicano debe implementar acciones sumamente fortalecidas destinadas a proteger el dinamismo comercial y que garanticen la permanencia de las microempresas y grandes compañías.

A su juicio, las empresas tendrán que verse obligadas a tener moras en pagos de deudas, a objeto de que puedan subsistir. Además, afirmó que el Gobierno debe garantizar al menos los beneficios laborales básicos de los trabajadores que han salido cesados en sus funciones en las distintas organizaciones.

“Todas las empresas aquí en La Altagracia están seriamente afectadas y calcularán sus pérdidas apenas pase todo este proceso de suspensión. Quienes pueden no verse tan afectadas por esta terrible situación son las farmacias y supermercados, ya que han registrado por incremento de ventas por la misma coyuntura, sin embargo a futuro si hay extensión de los plazos y de la crisis sanitaria, pudieran verse afectados”, destacó.

El economista Miguel Collado, al ser consultado por este medio, explicó que lo que más recomendable es la aplicación de medidas expansivas para enfrentar el enfriamiento de las actividades productivas, motivado en las restricciones adoptadas para contener la propagación del coronavirus.

“La agenda económica motiva recomendaciones para la reactivación de la economía nacional y la preservación del aparato productivo de la nación. Entre las disposiciones se encuentran fomentar el dinamismo económico, auge exportador, generación de divisas e inversiones con una reducción de los impuestos”, precisó Collado.

El economista comentó que es difícil en este momento cuantificar perdidas comerciales, dado a que aún no termina el proceso de suspensión de algunas actividades y existe incertidumbre si será alargado, tomando en cuenta que los casos de infectados en el país se ha ido incrementando.

Muchos de los propietarios de establecimientos comerciales se han puesto la mano de cabeza al tener que verse obligados a paralizar sus operaciones.

Los comerciantes

Desde el primer momento en que fueron anunciadas estas medidas, en el Distrito Verón-Punta Cana buena parte de los establecimientos acogieron la suspensión de sus labores.

Las plazas comerciales, ferreterías, mueblería, lavanderías, tiendas de venta de ropa, joyerías, entre otros comercios, decidieron cerrar sus puertas como una medida de proteger su personal y clientes.

Hernán Jiménez, propietario de una mueblería en Bávaro, aseguró que entendió la magnitud de la propagación del coronavirus y concluyó sus operaciones en el establecimiento a su cargo.

“Decidimos cerrar porque nuestro comercio no es esencial en este momento y para nosotros lo más importante es protegernos y proteger a clientes”. Jiménez, sin embargo, no dejó de mostrar preocupación por lo que será el futuro de su negocio y espera apoyo del Gobierno en ese sentido, para salir a flote terminada esta situación.

En tanto que, Alberto Gómez, encargado de un restaurante también ubicado en Bávaro, afirmó que trabajan parcialmente cumpliendo las medidas de evitar aglomeración y por tal motivo han implementado la modalidad delivery.

Sobre los ingresos dejados de percibir desde el pasado jueves, Gómez dijo que “aún es temprano para eso, preferimos esperar más adelante para cuantificar eso, lo que sí sabemos es que es impacto que puede ser significativo”.

El coronavirus en República Dominicana está provocando pérdidas económicas millonarias, dando una estocada al comercio fronterizo, al turismo, líneas aéreas, agropecuaria, exportaciones, agroindustria, reducción en la generación de divisas en el turismo, caída en las ventas de las micros, pequeñas y medianas empresas, así como mayor demanda de dólares por suspensión de muchas actividades productivas.

La necesidad de medidas para prevenir el coronavirus en el país motivó la reunión del Consejo de Ministros en el Palacio Nacional, para instruir a los funcionarios sobre el peligro de contagio para la nación. De allí, surgieron toda una serie de acciones que fueron anunciadas y que incluye la suspensión de algunas actividades comerciales.

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